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En
los últimos 5 años , la inversión
privada ha caído como nunca en los últimos
50 años. Tanto que no hay otro país
en desarrollo con tan poca inversión privada
y en donde el capital se reduzca tanto. Ya sabemos
que sin capital no hay crecimiento. Y sin crecimiento,
¿cómo salir de nuestros problemas
sociales?
Le propongo al país retomar en serio el
crecimiento económico. Para reducir la
pobreza, hay que acabar con el desempleo; para
crear empleo, hay que crecer; y para crecer, hay
que prender motores. No creo, como otros candidatos,
que con más gasto público y emisión
esta economía se ponga en marcha. Eso fue
lo que falló en los últimos gobiernos.
Para crecer en serio, más bien, hay que
exportar y hay que invertir.
Para multiplicar el naciente esfuerzo exportador
y crecer en grande, hay que invertir en serio.
¿Cuánto? Para crecer al 6%, la inversión
privada deberá triplicarse en pocos años.
¿Cómo recuperar la inversión
privada? Revirtiendo las razones de su caída.
No hubo inversión por falta de rentabilidad,
seguridad y financiamiento. Tenemos que romper
ese círculo vicioso.
La inversión no es rentable, si las ventas
no crecen y la tributación es confiscatoria.
Colombia tiene la tributación empresarial
más alta de América Latina. Hagámosla
competitiva, no con reducciones generales de la
tarifa, sino con estímulos a la inversión.
Mi propuesta es eliminar los impuestos sobre las
ganancias que se reinviertan. Así, la reducción
de impuestos será proporcional al aumento
de la inversión. La inversión no
se da si no se tiene seguridad jurídica
ni sobre las propiedades. Como yo sí haré
la paz, podré concentrarme en ello. La
protección de los derechos de propiedad
y de la estabilidad de las reglas del juego serán
los dos desarrollos constitucionales a los que
pondré más cuidado.
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No
hay inversión sin financiamiento. Ni en vivienda
ni en las empresas. El ahorro fiscal, la movilización
de inversión extranjera y el estímulo
institucional y tributario para el mercado de capitales
permitirán los muchos recursos nuevos para
los inversionistas.
Con seguridad, rentabilidad y financiamiento, mi
gobierno generará condiciones favorables
para la inversión.
Pero requiero un granito más. Las ganas de
los empresarios y de los hogares para invertir.
El sueño no puede ser Miami, sino el futuro
del país.
Solo con su concurso activo, tendremos futuro. Durante
mi gobierno, los empresarios tendrán más
posibilidades, pero también más responsabilidades
que nunca: ayudar a construir futuro. Esta es mi
invitación. |