La
libertad, la democracia, la solidaridad, la paz,
la equidad y la justicia social, son las banderas
que han distinguido el proyecto político
de Horacio Serpa Uribe, uno de los dirigentes políticos
más influyentes del país, jefe natural
del Partido Liberal Colombiano, abanderado de las
ideas socialdemócratas y luchador incansable
por la salida negociada al conflicto armado interno.
Nació
el 4 de enero de 1943, en una familia humilde en
la ciudad de Bucaramanga, capital del departamento
de Santander; es el segundo de siete hermanos
Ello
explica porque su bandera es "Un
Compromiso Social por Colombia"
HOJA
DE VIDA
FORMACIÓN
ACADEMICA
Universitarios
estudió en la facultad de Derecho de la Universidad
del Atlántico, en donde obtuvo las más
altas calificaciones y se graduó con todos
los honores académicos.
TRAYECTORIA
Es
uno de los pocos colombianos, que con base en sus
méritos, ha ocupado los más altos
cargos en las tres ramas del poder público:
En
el Legislativo, Judicial y Ejecutivo, faltándole
sólo la Presidencia de la República,
que ha atendido temporalmente en calidad de Ministro
Delegatario de Funciones Presidenciales en múltiples
ocasiones, durante los gobiernos liberales de Virgilio
Barco (1990-1994) y Ernesto Samper Pizano (1994-1998).
Es
extensa su hoja de vida al servicio de la democracia.
En la rama Judicial, en su natal departamento de
Santander se destacó como Juez Promiscuo
Municipal de Tona, Juez Penal de San Vicente de
Chucurí, Juez Civil Municipal de Barrancabermeja,
Investigador Criminal de Santander, Juez Penal del
Circuito y Juez Superior de Barrancabermeja.
En
la rama Ejecutiva fue Alcalde de Barrancabermeja;
Secretario de Educación de Santander, Procurador
General de la Nación, Ministro de Gobierno,
Ministro del Interior, Consejero Presidencial para
la Paz y Ministro Delegatario en Funciones Presidenciales.
En
la rama Legislativa fue Concejal de Barrancabermeja,
representante a la Cámara, Presidente de
la Comisión de Acusaciones la Cámara
de Representantes, Presidente de la Comisión
del Plan del Congreso de la República, Senador
de la República, y miembro de la Asamblea
Nacional Constituyente, en donde fue elegido como
co Presidente.
Se
ha desempeñado, además, como Presidente
del Directorio Liberal del Departamento de Santander,
Presidente de la Comisión Política
Central del Partido Liberal, Candidato a la Presidencia
de la República en el año de 1998
y Director Nacional del Partido en el período
1998-1999.
SUS
IDEAS
-
Horacio
Serpa Uribe nació en Bucaramanga, y creció
y se hizo político en la ciudad petrolera
de Barrancabermeja, en el departamento de Santander,
una de las regiones más convulsionadas del
país. Allí surgió y se consolidó
el Ejercito de Liberación Nacional (Eln);
tomaron forma los sindicatos más influyentes
del país, como la Unión Sindical Obrera
(Uso) y se ha sentido con mayor ímpetu el
conflicto armado durante los últimos cuarenta
años, con sus secuelas de violaciones a los
derechos humanos, amenazas, muertes y desplazamientos
forzados.
Siempre
ha sido un hombre de ideas sociales, que se ha jugado
la vida por defender las más altruistas causas.
Por ello su vida ha estado ligada a la del Partido
Liberal Colombiano. Horacio Serpa Uribe ha sido
protagonista de primera línea de la democracia
colombiana en los últimos 30 años.
Primero como miembro de las juventudes del Movimiento
Revolucionario Liberal, MRL, que fundó y
dirigió el hoy ex Presidente Alfonso López
Michelsen, y, luego, como militante activo del oficialismo
liberal.
Fue
fundador del Frente de Izquierda Liberal Auténtico
(Fila), adscrito a la línea oficial del partido,
con el que defendió sus ideas, se creció
políticamente y enfrentó los avances
de los sectores extremistas en el departamento de
Santander. A nombre de esa organización regional
llegó a la Cámara de Representantes,
el Senado de la República y la Asamblea Nacional
Constituyente.
Como
alcalde de Barrancabermeja, Congresista, Ministro
de Gobierno, Consejero para la Paz, Constituyente
o candidato presidencial, su principal preocupación
ha sido la reconciliación de los colombianos,
la ampliación de la democracia, la implantación
de un modelo económico social, la lucha contra
la impunidad y profundas reformas nacidas de un
nuevo contrato social que le permitan a Colombia
encontrar un futuro promisorio para todos.
Por esos objetivos ha trabajado sin descanso toda
su vida y sus posturas le han generado el apoyo
de amplios sectores de la población, así
como la incompresión de quienes quisieran
mantener el statuo quo y rechazan cualquier cambio.
Serpa
en Colombia es sinónimo de tolerancia, lealtad
y liderazgo. Pocas personas han sido capaces, como
él, de mantener una línea constante
de pensamiento y compromiso con la paz, con los
derechos humanos, con la construcción de
una cultura de la tolerancia y respeto a las minorías
y a la diversidad.
La
reconciliación nacional fue, precisamente,
su bandera política en la pasada campaña
electoral, en la que obtuvo cerca de seis millones
de votos y perdió, por escaso margen, frente
al actual Jefe de Estado. Una vez reconoció
el triunfo de su oponente, le anunció al
país que ejercería la oposición
patriótica, con el ánimo de imponer
el control político a la administración
entrante y fortalecer la democracia. Indicó,
a la vez, que apoyaría toda acción
tendiente a la reconciliación nacional, la
reactivación económica y el manejo
de las relaciones internacionales.
Ha
cumplido su palabra a pesar de que en un comienzo
el Primer Mandatario no escuchó las recomendaciones
y expresiones de solidaridad con el proceso iniciado
con las Farc, ni las críticas al manejo excluyente
de ese esfuerzo. Hoy, gracias a su constancia, imaginación
y compromiso, Serpa, en su calidad de jefe natural
del Partido Liberal, es el principal aliado de la
paz en Colombia.
Cuando
el proceso se hallaba en su peor momento, le ratificó
el respaldo al Presidente Pastrana para impedir
que se rompiera esa iniciativa y se recrudeciera
la guerra. Fue el abanderado de la conformación
del Frente Común por la Paz y Contra la Violencia,
instancia del más alto nivel que apoya los
esfuerzos nacionales por la concordia nacional.
Además, ha aceptado reunirse en varias ocasiones
con la comandancia de las Farc, en la zona de distensión,
a quienes personalmente les ha hecho saber sus reparos
sobre las equivocaciones del proceso, así
como sus recomendaciones para seguir adelante.
Es
miembro, igualmente, de la Comisión Facilitadora
del Proceso con el Eln, que integran destacadas
personalidades nacionales, que viene trabajando
con tesón, desde el comienzo del Gobierno,
para impulsar el comienzo de las negociaciones con
esa organización insurgente que, lamentablemente
no parecen cercanas.
Serpa
ha sido un duro crítico de las acciones de
los grupos paramilitares que operan en Colombia
y que se han convertido en los principales violadores
del Derecho Internacional Humanitario y de los derechos
humanos de los colombianos. Le ha exigido a las
autoridades castigar a esas organizaciones delictivas
y fue el primero en denunciar, cuando se desempeñó
como Procurador General de la Nación, sus
vínculos con agentes aislados de la Fuerza
Pública.
Ha
rechazado enfáticamente, además, a
los sectores de la sociedad civil que promueven
ese tipo de expresiones delictivas que se financian
con dineros provenientes del narcotráfico
y extorsiones a ganaderos, comerciantes e industriales.
Otro
de los temas centrales de su proyecto político
ha sido la defensa y promoción de los derechos
humanos y la consolidación de una cultura
de solución pacífica de los conflictos.
En todos los cargos ocupados en el ejercido público
ha defendido sus ideas en ese campo, incluso a riesgo
de su propia vida y la seguridad de su familia.
Como
Ministro del Interior creó la Dirección
Nacional de Derechos Humanos, entidad encargada
de la promoción y defensa de los derechos
fundamentales; la atención a la población
desplazada por la violencia, que asciende a dos
millones de personas; y la protección de
los defensores de derechos humanos, lideres de oposición
y miembros de Ong perseguidos por sus ideas políticas
y sus actividades humanitarias. También lideró
las más contundentes acciones del pasado
gobierno en ese tema, particularmente la aplicación
de las recomendaciones de las organismos multilaterales
de derechos humanos, así como el diseño
de una política de derechos humanos.
En
su condición de Presidente del Partido Liberal
Colombiano esa fue, también, su bandera de
acción política.
Promueve,
asimismo, un modelo económico de profundo
sentido social, que estimule la inversión
extranjera, la generación de riqueza y reconozca
los derechos de la gente. En ese sentido ha sido
un duro crítico de las políticas que
adelanta el actual gobierno, que han impedido la
reactivación, aumentado la fuga de capitales
y la incertidumbre, que no han solucionado ninguno
de los graves problemas del país, han acrecentado
el desempleo y sumido a más de la mitad de
la población en la pobreza.
Son
muchas las fórmulas presentadas por Serpa
Uribe para reactivar la economía y generar
empleo que, por desgracia, no han encontrado eco
en los diseñadores de las políticas
públicas.
Una
de sus principales preocupaciones es el tema social.
Por ello ha sido reiterativo en sus denuncias sobre
el terremoto social que sacude a Colombia, agravado,
como se señaló antes, con los errores
del equipo económico del Gobierno Nacional.
Los índices de desempleo son los más
altos del mundo, la crisis del sector productivo,
el campo y la construcción nunca habían
sido imaginados ni por el más pesimista y
el desplome del sector financiero se ha llevado
consigo las esperanzas de bienestar de millones
de ciudadanos.
Ha
sido constante su lucha contra la pobreza que ha
crecido el doble en los dos últimos años
y que ha mermado la clase media. En su criterio,
la ausencia de oportunidades laborales y la incertidumbre
generalizada, ha generado un éxodo masivo
de colombianos profesionalizados y altamente competitivos,
lo que se ha constituido en una exportación
inusitada de capital humano hacia los países
más desarrollados. Una dramática paradoja
en una nación que reclama opciones de crecimiento
sostenido que permitan hallarle una solución
a los muchos males que la aquejan.
El tema social es, precisamente, el eje central
del proyecto político socialdemócrata
con el que trabaja incansablemente para recuperar
el poder en las próximas elecciones presidenciales,
de la mano de un amplio frente socialdemócrata.