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La
ley 50 de 1990 sustituyó en el sector privado
la retroactividad de las cesantías por
la liquidación anual, que ha evitado la
acumulación de un pago excesivo contra
el empresario y ha dado seguridad al trabador
para recibir el pago; eliminó la acción
de reintegro para trabajadores despedidos con
más de 10 años de antigüedad
pero elevó la indemnización; reglamentó
el trabajo temporal con derecho a vacaciones y
prima; y, facilitó la asociación
sindical. En los años posteriores el desempleo
se redujo al 7% y luego vino, por razones diferentes,
la crisis actual.
El obstáculo principal al empleo es el
pánico de la inversión al orden
público. A pesar de ello, algunos gremios
reclaman nuevas normas laborales, frente a lo
cual quiero proponer a la consideración
ciudadana varios cambios. Todos deben ayudar a
generar empleo y tienen el ánimo de no
perjudicar trabajadores ni empresarios, como debe
ser para construir una sociedad fraterna.
Los estímulos tributarios y crediticios
a las cooperativas de trabajo asociado para sustituir
la tradicional relación laboral por venta
de servicios, deben exigir que no se reduzca el
ingreso de los trabajadores, que se garantice
la afiliación a la seguridad social y promover
que estas entidades realicen actividades empresariales
y no meramente de intermediación en el
trabajo. Creo en la conveniencia de realizar contratos
semejantes con las asociaciones sindicales, con
lo cual se les estimularía la vocación
empresarial.
Los recargos por trabajo nocturno y durante festivos
afectan los servicios turísticos, hoteles,
restaurantes, el comercio y las actividades del
sector agropecuario. Sin duda, desmontar los recargos
estimulará la creación de empleo.
Para compensar a los trabajadores debería
haber una pequeña reducción de la
jornada de trabajo.
Los empresarios se quejan del costo de la indemnización
para despedir trabajadores antiguos y estos se
duelen del incremento del trabajo de corta duración
en actividades permanentes. A ese fin proponemos
un incremento en la indemnización para
los contratos de trabajo de corta duración
y disminución de la indemnización
por despido unilateral de trabajadores antiguos.
Otras opciones serían que el empleador
sustituyera parte de la indemnización por
vacaciones más extensas, o que se creara
una póliza de seguros que pagara la indemnización.
He propuesto para estimular la generación
de empleo en grupos de edad bastante afectados
por el desempleo, y en los cuales se presentan
dificultades para la productividad, como los jóvenes
entre 18 y 25 años y los adultos mayores
de 50 años, eximir al empresario, por esos
casos específicos, del pago de parafiscalidades
al Sena, ICBF y Cajas de Compensación.
Estas instituciones están golpeadas por
el desempleo, su sacrificio con la medida propuesta
sería teórico y se recuperarían
por cuanto el mayor empleo de jóvenes y
adultos jalona más empleo en el grueso
de la fuerza laboral entre 25 y 50 años,
que seguiría como base de cotización.
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