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Aplicación
de los principios comunitarios y solidarios en
la solución de los problemas más
graves que afectan a la población colombiana
6.1. En la reactivación
de la economía productiva y el empleo
La principal responsabilidad
de un Estado Social de Derecho es garantizar la
seguridad alimentaria y el suministro de los bienes
básicos, vitales para la supervivencia
de la población como el pleno empleo, la
salud, la educación, la vivienda y los
servicios de acueducto, alcantarillado, electricidad,
gas y comunicaciones. Jamás se debe perder
la soberanía o el control público
y social sobre estos bienes; sin embargo, son
los que primero ha entregado el Estado Neoliberal
a los grandes capitales nacionales e internacionales.
Por eso, bajo los
principios comunitarios y solidarios estos bienes
deben volver al pleno control de la población
y del Estado, a través de empresas mixtas
de carácter comunitario o solidario.
La crisis del campo
se debe de una parte a problemas estructurales
como la tenencia de la tierra y el poco apoyo
estatal al campesino, y en segundo lugar, a la
entrega del mercado de productos agropecuarios
a la desleal competencia internacional.
Así, en el
campo del desarrollo económico y la generación
de empleo es urgente recuperar el mercado interno
de bienes alimentarios y de consumo básico
para la producción local y nacional, como
principal condición para la supervivencia
de la población y para la generación
de empleo. En este sentido el Movimiento Comunal
y Comunitario está presentando una propuesta
integral de reconstrucción de la economía
nacional a partir de las regiones, propuesta que
se está presentando a los Alcaldes y Gobernadores,
la que incluye cinco estrategias fundamentales
a saber:
- Centros de apoyo
técnico, de empacado y de acopio para que
los pequeños y medianos productores del
campo y de la ciudad le den mejor manejo y presentación
a sus productos, de tal manera que sean más
competitivos en los mercados nacionales e internacionales.
Estos centros serán administrados bajo
los principios solidarios de la Ley 454 de 1998.
- Zonas de exclusiva
comercialización de producción local
y regional. Por cada trescientos mil habitantes
se debe crear una zona de esta naturaleza, administrada
bajo los principios solidarios. Pactos de comerciantes
con los productores para distribuir prioritariamente
la producción local.
- Cultura de consumo
de la producción local a partir de los
centros de comercialización. Campañas
permanentes desde las instituciones, las organizaciones
y los medios de comunicación para que se
compre en estos sitios. Las organizaciones sociales
y comunitarias cumplen papel fundamental promoviendo
el desplazamiento masivo de los compradores a
estos sitios.
- Creación
de fondos financieros de fomento para apoyar con
intereses bajos, no superiores al IPC, a los pequeños
y medianos productores del campo y de la ciudad.
Estos fondos se pueden crear por provincias o
asociaciones de municipios.
- Definición
de líneas de producción factibles
de exportación, a las que se dará
todo el apoyo técnico, comercial y financiero.
Para financiar estas
estrategias se deben buscar recursos de cooperación
internacional y con la emisión de dinero
con destino al sector productivo a través
de estos fondos. De ninguna manera este dinero
debe salir a través del sector financiero
especulativo, pues generaría inflación.
6.2. En la solución
a los problemas de los servicios públicos
y sociales
El Estado, guiado por los postulados neoliberales,
ha generado la quiebra de la propiedad pública
sobre las empresas de servicios públicos
y sociales para justificar su venta al capital
privado nacional e internacional.
A pocos años
de estas privatizaciones, el capital privado,
más que eficiencia, ha demostrado avaricia
y gula desbordada, utilizando las tarifas sobre
los servicios públicos y sociales como
instrumento de saqueo a los usuarios.
La población
no resistirá el desbordado incremento en
los costos de estas tarifas. Por eso es inaplazable
avanzar hacia la recuperación de la soberanía
pública y ciudadana sobre estas empresas,
las que deben ser de verdadero servicio, manejadas
bajo los conceptos públicos, comunitarios
y solidarios.
Transitoriamente,
mientras se logran estos objetivos de fondo, serán
necesarias acciones que mitiguen el impacto de
las tarifas sobre los usuarios, como los topes
en los precios de las tarifas y la real participación
de los usuarios en su dirección, para lo
cual seguiremos promoviendo los referendos constitucionales
de iniciativa ciudadana.
6.3. En la actividad
democrática
Lo comunitario y solidario es connatural con lo
participativo, lo ético, lo público
y lo participativo.
Colombia, más que reformas políticas
para dar más privilegios a los Partidos
tradicionales, lo que necesita son reformas democráticas
que den plena gobernabilidad o control ciudadano
sobre los gobernantes.
En este sentido se
deben habilitar plenamente mecanismos constitucionales
como el voto programático, entendido como
la obligación de todo candidato a cargo
de elección popular de elaborar con la
comunidad su programa de gobierno de obligatorio
cumplimiento. Igualmente se debe establecer la
obligatoriedad para que los Planes de Desarrollo
y los Presupuestos se elaboren concertadamente
con las comunidades.
Es necesario modificar
la Constitución Política de Colombia
y la Ley 134 para facilitar la iniciativa ciudadana
en los referendos y las consultas populares sin
limitación alguna, de tal manera que los
propios Planes de Desa-rrollo y los Presupuestos
se puedan aprobar por medio de estos mecanismos,
lo mismo que hacer más expedita la revocatoria
del mandato a los gobernantes.
Los medios masivos
de comunicación, en especial la televisión,
deben ser considerados como servicios públicos
del mayor interés local, regional y nacional
para la recuperación de los valores históricos
y culturales hacia la construcción de identidades,
por lo que debe existir mucha participación
comunitaria en sus emisiones y pleno derecho ciudadano
para expresar de manera libre y responsable sus
aspiraciones e inquietudes.
En síntesis,
se debe entender que la diversidad es la mayor
riqueza nacional, por lo que debemos actuar en
el marco de un Estado realmente pluralista, tolerante,
respetuoso y garante de las diferencias. En este
sentido se debe garantizar el pleno derecho a
la expresión política de todos los
sectores económicos, sociales, regionales,
culturales y étnicos.
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