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ÁLVARO URIBE VÉLEZ
PRIMERO COLOMBIA
PROGRAMA DE GOBIERNO
La calidad de la vida urbana es un reto de revolución social, como lo enfatiza el ex alcalde de Bogotá, Enríque Peñalosa. Construiremos vivienda social sin intermediarios politiqueros, que las cajas de compensación sean los únicos adjudicatarios de subsidios. Promoveremos más recursos para vivienda social mediante la exención tributaria existente y su extensión a la inversión en vivienda que se conceda en arrendamiento con opción de compra.

También habrá estímulos tributarios para los propietarios que aporten sus inmuebles a proyectos de renovación urbana, que con parques, senderos y buenas vías en la superficie, y una utilización adecuada de la altura, aprovechen mejor los servicios públicos instalados, eviten costosas extensiones y eleven la calidad de vida de los sectores populares. Esta será mejor si convenimos con los municipios alternativas para adquirir lotes de reservas y dotarlos de infraestructura de esparcimiento comunitario.
Desde cuando participé en la aprobación de los fondos de cesantías y pensiones, he pensado que esas modalidades de ahorro deben financiar patrimonios autónomos, con las debidas garantías, para generar empleo a través de la construcción, las obras públicas, la agricultura. Trabajé en los inicios del Metro de Medellín y en la Gobernación de Antioquia me correspondió la conclusión. Si gano la elección presidencial, esa misma noche llamaré a los alcaldes de Bogotá, Cali, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga y Medellín, para invitarlos a acometer o ampliar proyectos de transporte masivo, modalidad Transmilenio, que tonifican la economía y el empleo durante la construcción y alivian la vida cotidiana con la operación. En beneficio de las horas de familia, del estudio y de la recreación, ahorran tiempo y costos de desplazamientos.
Esperamos que los Estados Unidos apruebe rápidamente la extensión del ATPA y la inclusión de otros productos como confecciones y textiles, en los cuales hemos desarrollado posibilidades competitivas. Al entrar nuestras confecciones a ese mercado, sin pagar impuestos, aumentaremos las exportaciones y el empleo.
Las tasas de ahorro e inversión en Colombia han caído sustancialmente. Ofreceremos 2 años al aparato productivo para que importe maquinaria y bienes de capital sin arancel y sin IVA. También exenciones de impuestos para actividades productivas a partir de la investigación en genética y biología, para la madera comercial y sus industrias derivadas a fin de convertir en beneficio real la ventaja potencial. En efecto, mientras Chile exporta más de 2.000 millones de dólares en madera y derivados, nosotros no aprovechamos la cercanía con los mercados y la bondad de los suelos y climas que producen el doble en metros cúbicos por hectárea al año.

La política de turismo incluye exenciones tributarias para la construcción de nuevos hoteles, la remodelación de los viejos y las empresas de turismo ecológico. Queremos ofrecer estímulos tributarios a quienes importen buques de bajo calado para recuperar la navegación del Río Magdalena.

Nuestras exenciones tributarias no implican costos fiscales porque estarán dirigidas a actividades que hoy prácticamente no existen y con cuyo estímulo se ayudará a recuperar la economía y el empleo, circunstancia que redundará en mayores recaudos para el Estado. Y eliminaremos todas aquellas exenciones que no tienen relación con el crecimiento y el empleo.
Cualquier punto de reforma laboral debe ser equitativo entre empleadores y trabajadores. Para frenar la discriminación a los jóvenes y adultos en materia de generación de empleo debemos eliminar los impuestos parafiscales relacionados con trabajadores menores de 25 años o mayores de 50. Lo mismo y transitoriamente a quienes dejen de ser empleados públicos y pasen al sector privado. Se mantendrían las obligaciones salariales, prestacionales y de seguridad social, con el buen cuidado de que no haya trampas.

La mezcla de alto desempleo, miseria, déficit fiscal, grave endeudamiento y violencia, tipifican un cuadro difícil. Vamos a enfrentarlo con decisión y transparencia. También necesitamos arrojo. El programa social lo tenemos que financiar a pesar de las dificultades presupuestales.

Utilizaremos un modelo contable: para lo social tiene que haber. Y si sabemos conectar lo social con un alto crecimiento económico que le de sostenibilidad, el esfuerzo se justificará con creces a la luz de la máxima de Don Pepe Sierra: hay que sembrar caña cuando la panela está barata.
Por eso es urgente destruir el Estado Burocrático, la politiquería y la corrupción. Contra esta aplicaremos rigurosamente 8 medidas. Algunas son:

eliminar el beneficio de casa por cárcel a los corruptos; el aparato politiquero no manejará más las regalías, dedicaremos por lo menos la mitad a financiar la revolución educativa y el resto será invertido a través de sistemas como el Forec del Eje Cafetero que garanticen transparencia; las veedurías comunitarias y las audiencias serán reglas en los contratos oficiales; propondremos reformar la licitación para que en una primera etapa se evalúen los requisitos técnicos y financieros y entre los proponentes preseleccionados se adelante una subasta pública; iniciaremos la cátedra transparencia en los hogares y en la educación primaria.

Diferentes procesos de ajuste han afectado los presupuestos sociales. Ahora corresponde adelantar el ajuste contra lo politiquero para recuperar lo social.

Para dar ejemplo hemos propuesto

- Rebajar los gastos en la Presidencia,
- R
educir el Congreso,
- Eliminar los auxilios parlamentarios,
- Suprimir: las embajadas y los consulados innecesarios, las contralorías departamentales y municipales, el Consejo de la Judicatura, la Comisión Nacional de Televisión, entre otras.

La Constitución deberá autorizar que los departamentos se fusionen en regiones autónomas para ahorrar, disponer de mayores recursos para invertir y recibir nuevas delegaciones nacionales.
Necesitamos un Congreso Visible, de aproximadamente 150 miembros, excelencia, que la opinión los conozca por el nombre, que sepa a qué horas entran y salen de las sesiones, qué iniciativas presentan, cómo votan los proyectos, qué debates proponen. Que en lugar de auxilios parlamentarios defiendan los intereses regionales en el Plan de Desarrollo y en audiencias públicas de control político, a las cuales citen al ejecutivo para exponer los reclamos territoriales. Mi propuesta unicameral es de un Congreso integrado con la opinión, con más debates de formación de leyes y más intervención ciudadana en audiencias entre debates. Sin privilegios pensionales ni de incrementos salariales que tanto han dispersado la política. La regla de representación debe ser territorial y la circunscripción nacional debe quedar para minorías.
El 7 de Agosto a las 5 de la tarde presentaré el proyecto de Referendo. De no aprobarlo el Congreso, recorreré el País para solicitar la firma de los colombianos y proponer un Referendo de origen popular para someter nuevamente al Congreso. Todos los congresistas que apoyé se comprometieron a aprobar la esencia de las reformas propuestas. He hablado a mis compatriotas con las mismas tesis en los puntos altos o bajos de las encuestas, sin medir el riesgo personal o político, pero resuelto a transmitir aquello que en el fondo de mi ser considere útil para los intereses superiores de la Nación.

He tenido el cuidado de no despertar emociones con propuestas contrarias a la Constitución. La autoridad legítima nace de la decisión del Gobernante de dar ejemplo en materia de respeto al Ordenamiento Jurídico y de su disposición de apelar a los argumentos para reclamar la razón o de concederla a quienes la tengan.
Tenemos el mayor desempleo de América y la mayor violencia del mundo. Nuestro concepto de seguridad democrática es para proteger eficazmente a todos los ciudadanos sin distingos políticos o sociales. Para que no asesinen al maestro, al periodista, al sindicalista. Para que no secuestren al empresario o desplacen al campesino. Haremos un gran esfuerzo en crecimiento de la fuerza pública.

Cuando hayamos completado 100.000 soldados profesionales eliminaremos el servicio militar obligatorio y lo sustituiremos por un servicio obligatorio de docencia. Mis críticos expresaban que yo era el primer policía de Antioquia. Desde la Presidencia seré el primer soldado de Colombia, aplicado a recuperar la tranquilidad en todos sus lugares. Que el Presidente dirija el orden público tiene que ser lo normal en una democracia cuyas Fuerzas Armadas son obedientes con los gobernantes de elección popular. Esa sola tarea aumentará en un 20 o 30% la eficiencia en el gasto militar y policivo.
He apoyado el Plan Colombia porque sino derrotamos la droga, esta destruirá nuestra ecología, el Estado de Derecho, la cultura productiva, el futuro de nuestra juventud. Se necesita adicionarlo con interceptación aérea y tramitar la posibilidad de extenderlo al terrorismo, masacres, secuestro, desplazamiento campesino y tomas de municipios. La cooperación militar internacional nos ayudará a recuperar la soberanía que se ha concedido a los violentos en perjuicio de la seguridad de nuestros ciudadanos. Exploraremos sistemas no convencionales, por ejemplo delegados internacionales para protección humanitaria a municipios como Caldono, Cauca, cuyos pobladores, en ejemplo de resistencia civil, han evitado nuevas tomas guerrilleras y son objeto de represalias. Que los soldados colombianos que allí se destaquen para apoyar los delegados humanitarios, sean avalados por Naciones Unidas para que nadie se atreva a atacarlos.

El componente social del Plan Colombia necesita proyectos pilotos sostenibles como un acuerdo con 50.000 familias campesinas, cocaleras y amapoleras, para que destruyan la droga, recuperen el bosque y reciban una remuneración de $ 5 millones familia año.

Necesitamos un Plan Colombia especial con Europa, que nos ayude a frenar el terrorismo, a cuidar la selva y los ríos, con programas de adoptantes ecológicos que eliminen la droga.
Propongo la cooperación masiva de la ciudadanía con la fuerza pública, de manera transparente y sin paramilitarismo. Se hará en nombre de la solidaridad que todos tenemos con el conjunto de nuestro pueblo. Los países democráticos tienen un Estado fuerte y una ciudadanía que coopera con sus instituciones. Nosotros tenemos el derecho de vivir en paz y la obligación de contribuir a conseguirla. El 8 de Agosto a las 6 de la mañana llegaré a Valledupar a instalar las primeras redes de vigilantes en las carreteras que ayuden a la fuerza pública a evitar los secuestros.

La comunidad internacional debe saber que nuestra política de seguridad no tiene reversa ni para contener a los violentos ni para recuperar los derechos humanos. La apoyaremos en una reforma a la justicia y a las cárceles para bien de la democracia.

La autoridad no ejerce la guerra y no renuncia al diálogo. La autoridad del Estado protege a los ciudadanos, disuade a los violentos y siempre crea condiciones para la paz. Que los violentos hagan un alto en el camino, suspendan el terrorismo, posibiliten un cese de hostilidades que de reposo al pueblo y estaremos listos para la paz. No soy amigo de negociar la agenda social con los fusiles porque se deroga la democracia, pero ofrezco a los violentos seguridad democrática para que hagan política sin metralletas y sin que los maten, para que ampliemos el pluralismo ideológico.

Asesinado mi padre en un intento de secuestro por las FARC, no tuve vacilación y participé en el proceso de paz del Presidente Betancourt. Con Monseñor Isaías Duarte, que hoy nos acompaña desde el cielo, instalamos la Comisión Facilitadora de Paz de Antioquia y lanzamos el programa de pedagogía de la tolerancia, que capacitó 83.000 personas en negociación pacífica de conflictos.

Estoy convencido que los violentos no negocian sino con gobiernos firmes dispuestos a derrotarlos. Al final de mi gestión de Gobernador, el secuestro se había reducido en un 60%, las carreteras estaban transitables, canceladas las masacres en Urabá y el último año el homicidio se redujo en un 20%.
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He pulido el alma en este discurrir por Colombia. He encontrado las angustias y las esperanzas de la Nación. Desde Nariño, la tierra de la lealtad de Agualongo y del verde de Aurelio Arturo, desde el embrujo amazónico hasta la Guajira con su Virgen de los Remedios, las etnias, las mantas multicolores, las rancherías y sus posibilidades de energía eólica.

Desde el Chocó, con el noble ejemplo de su dignidad, hasta la Llanura de la independencia, el espíritu acerado y la infinita dimensión. Desde el Carnaval de Barranquilla, las Fiestas del Mar de Santa Marta, el 11 de Noviembre de Cartagena, cuya alegría Caribe expresa un subconsciente de rechazo al desorden y la violencia, hasta el Sotareño del Cauca, el Bunde Tolimense y las guitarras huilences.

He percibido la transformación de Bogotá con la sucesión de alcaldías renovadoras, estrategia que ilumina el venidero discurrir de la nación. Vibran los sentimientos al recuerdo plácido de las sabanas de Córdoba y Sucre, de los paisajes del Caquetá y Putumayo.

Por el camino histórico de la meseta cundinamarquesa y Boyacá he llegado a los santanderes a entonar aquel Himno "siempre adelante, ni un paso atrás, con el coraje por estandarte y por escudo la libertad".

He dialogado con la comunidad isleña para devolver alegría a la barracuda de los ojos azules. He encontrado la sincronía natural de la sangre con el país cafetero. He pedido a Escalona que la Mariposa del Rio Badillo entre sus alas me lleve al Cesar para devolver la paz al Valle.

Con los vallecaucanos, que tienen la despensa del mundo, he acariciado el sueño de las regiones. Con mis paisanos, los mismos de Girardot, Uribe Uribe, Marco Fidel y Ospina, he sellado el pacto de que gastarán unos pesos en llamadas por el 07, el 09 y el 05 a otras ciudades para recomendarme, en la seguridad de que serviré bien a la Patria en nombre de los valores antioqueños.


En esta batalla de unidad nacional he convocado al pueblo liberal al cual pertenezco, a los conservadores amigos del orden, valor fundante de las libertades, a los independientes, con quienes compartimos el sueño de derrotar la politiquería y la corrupción, a los reinsertados que engalanan el pluralismo, a las comunidades negras e indígenas con las cuales trabajé en proyectos sociales de muy buenos resultados que configuran la ilusión de nuestra diversidad.

Qué grato recorrer este tramo de la democracia con el apoyo fervoroso de millones de ciudadanos, que me dan una idea, me regalan una oración, con la ayuda generosa de ustedes, con la compañía de Francisco Santos, candidato a Vicepresidente, víctima del secuestro y líder en la lucha contra el secuestro y la desaparición, pluma insobornable contra la corrupción y la politiquería, expulsado al exilio por los violentos y desprendido de las comodidades de ese exilio para regresar a la trinchera de lucha por sus compatriotas, dinamismo e inteligencia, noble en la confrontación, buen hijo, buen hermano, buen amigo, buen esposo, buen padre de familia, en resumen un buen colombiano.

Con firmeza y decencia vamos a enaltecer la política, a unir la Nación.

Quiero terminar con Gonzalo Arango, poeta de la tierra de los míos:


Una mano
Más una mano
No son dos manos
Son manos unidas.
Une tu mano
A nuestras manos
Para que Colombia
No esté en pocas manos
Sino
En todas las manos.
 
Alvaro Uribe Vélez
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