Fue hallado el cuerpo de Kevin Santiago Ángel, profesor desaparecido en Bogotá
Kevin Santiago Ángel, docente desaparecido desde el 20 de mayo en Bogotá, fue hallado sin vida en Kennedy tras varios días de búsqueda.
Kevin Santiago Ángel, docente desaparecido desde el 20 de mayo en Bogotá, fue hallado sin vida en Kennedy tras varios días de búsqueda.
Una trágica noticia sacude a la comunidad educativa del sur Bogotá. Las autoridades confirmaron el hallazgo del cuerpo sin vida de Kevin Santiago Ángel Garzón, un profesor de 31 años que llevaba desaparecido desde el pasado miércoles 20 de mayo. El docente fue visto por última vez tras salir de un gimnasio en la localidad de Kennedy, y su rastro se había perdido por completo en la madrugada del jueves.
Según información revelada por el diario El Tiempo, el cadáver habría sido ingresado a las instalaciones de Medicina Legal el viernes 22 de mayo, donde los análisis de huellas dactilares y la necropsia médico-legal confirmaron oficialmente su identidad. Según las primeras versiones de la investigación, el cuerpo de Ángel Garzón presentaba signos de tortura y fue localizado en la misma localidad donde desapareció.
Un celular apagado y la angustia de una madre
La reconstrucción de sus últimas horas muestra una rutina completamente normal que se rompió de golpe. El miércoles 20 de mayo, Kevin Santiago salió de su vivienda rumbo al colegio de Bosa donde laboraba. Mantuvo el contacto habitual con sus seres queridos hasta las 6:20 p. m., momento en el que le escribió un mensaje de texto a su madre, Marta Garzón, avisándole que se encontraba entrenando en el gimnasio SmartFit del barrio Gran Colombiano, en Kennedy. Esa fue la última comunicación directa que se tuvo con él.
La preocupación de su familia comenzó hacia las 11:30 p. m. al ver que no regresaba a casa. Su mamá le envió varios mensajes que llegaron al dispositivo y que incluso marcaron el doble check de lectura, pero nunca obtuvo respuesta. Alarmada, volvió a marcar a su número a la 1:14 a. m., descubriendo que el teléfono ya se encontraba apagado.
Kevin Santiago tenía dos tatuajes muy específicos: el dibujo de un ojo con un reloj en su brazo izquierdo, y un balón de fútbol con un guante en su pie derecho. Estas marcas físicas, sumadas al cotejo dactilar verificado por fuentes forenses de la entidad, permitieron ratificar de forma plena su identidad. La familia se encuentra a la espera de recibir el reporte oficial detallado por parte de los investigadores para conocer el rumbo de las pesquisas y exigir justicia por este crimen que enluta a Bogotá.