Colombia.com Bogotá Viernes, 28 / Dic / 2018

[Opinión] TransMiCable: ¿de Petro, Peñalosa o de Bogotá?

Parece que los bogotanos gozan con la polarización política en el país. La inauguración del TransMiCable otra razón para discutir. 

Esto es de los bogotanos. Foto: Twitter
Esto es de los bogotanos. Foto: Twitter

Ayer, 27 de diciembre de 2018, fue un día histórico para la localidad de Ciudad Bolívar, y, si me afanan un poco, para toda Bogotá. El hecho de tener un cable aéreo es un acto casi épico para una ciudad en que la corrupción se ha mostrado como la problemática principal. En consecuencia, cuando nuestros gobernantes no solo piensan en llenarse los bolsillos del dinero que sale de la gente del común, pues, irónicamente, toca celebrar.

Ahora bien, lo que debería representar un ápice de gozo para una ciudad cuyo principal medio de transporte ya colapsó (Transmilenio), se ha convertido en un campo de batalla, en busca de encontrar quien merece el título de ‘Rey soberano de la idea del TransMiCable’ en la ciudad.

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Para cientos de personas, el honor, gloria y demás ofrecimientos llenos de populismo y fanatismo, deberían ser para el exalcalde Gustavo Petro; mientras que, para otros cientos, el héroe es el actual primer mandatario de Bogotá, Enrique Peñalosa.

El primero fue el que puso en el radar de la capital colombiana la idea de construir, lo que él denominaba, el ‘Metrocable’. Durante su mandato se empezó a desarrollar todo lo relacionado con los predios, contrataciones y planos del proyecto, sin embargo, no pudo poner ni la primera piedra, pues, en 2015, su mandato llegó a su fin.

Ya en 2016, Peñalosa recibió un proyecto adelantado, al que, sí, le dio su toque personal al integrarlo completamente al sistema Transmilenio y reacomodar algunos detalles que, ya sea por falta de tiempo o planeación, no pudo hacer el hoy senador Petro.

De hecho, sí hablamos de méritos, también hay que incluir a Samuel Moreno. El polémico alcalde (famoso por el llamado Carrusel de la contratación) fue el verdadero artífice de pensar en un cable aéreo en la ciudad. Puso sobre la mesa datos como el número de kilómetros que podría cubrir el sistema de transporte o el lugar perfecto para construirlo. Solo que como que no es popular, simplemente es mejor no nombrarlo.

No obstante, ¿qué es más importante: saber quién es el “genio” de esta lámpara o disfrutar del deseo cumplido?

Como habitante de Ciudad Bolívar puedo dar fe de lo que significa llegar en hora pico al Portal Tunal, salir de un articulado en que el calor es insoportable, hay contacto humano más allá de lo que se podría considerar permitido y, además, hay que soportar la falta de cultura de varias personas que reprobaron su curso de paciencia en la academia de la vida.

Sin embargo, esto no termina ahí. Esa es solo una de las batallas. Al otro lado del campo de guerra hay un monstruo verde que es aún más miedoso que el rojo con el que se acabó de luchar. Gritos, empujones, patadas, golpes –y algunos malos olores- son los que dominan la zona de los Alimentadores en el portal. Una cosa es el momento tranquilo que se vive en dicho lugar previo a la llegada del bus, y otro muy diferente cuando este abre sus puertas. Los hombres se olvidan de su evolución y se convierten en bestias.

Pero, está bien, digamos que nos logramos subir. Desde ese momento empieza el verdadero juego. Como  si se tratará de una lata de sardinas- la más barata que haya-, las personas deben aguantar otros 15, 30, 60 o, incluso, 120 minutos dentro de un aparato en el que se puede escuchar hasta la respiración. En medio de trancones abismales que se forman en la Avenida Boyacá y con la mayoría de los pasajeros de pie, la guerra parece perderse ante un sistema que simplemente ya no funciona.

Con todo esto, cuando por fin se logra poner un pie fuera de este armatoste de metal, caminar las cuadras que haya del paradero hasta la casa, saludar a la familia y acostarse a dormir, solo faltan un par de horas para que amanezca y que el círculo vicioso vuelva a comenzar.

Entonces, repito mi pregunta: ¿es más importante saber a quién dar honor, que simplemente sentir felicidad por este nuevo cable aéreo en Bogotá?

Personalmente, no me importa si fue Petro, Peñalosa, Uribe o Santos. Solo sé que desde este sábado (cuando empiece a funcionar con normalidad), el TransMiCable entregará algunos minutos más de vida a una comunidad agobiada por la lucha de vivir en esta ciudad. Perdón, sobrevivir.

Christopher Ramírez - Colombia.com