Petro y la Constituyente: la promesa que hizo sobre mármol en 2018 y rompió como presidente
El cambio de postura de Gustavo Petro sobre la Constituyente revive su promesa de 2018 y reabre el debate en campaña.
El cambio de postura de Gustavo Petro sobre la Constituyente revive su promesa de 2018 y reabre el debate en campaña.
En plena campaña presidencial de 2018, Gustavo Petro protagonizó un acto simbólico que hoy vuelve a ser tema de discusión. En la basílica del Voto Nacional, en Bogotá, el entonces candidato aceptó una serie de compromisos políticos planteados por figuras como Antanas Mockus, Claudia López e Ingrid Betancourt.
Entre esos compromisos conocidos como los “12 mandamientos” se encontraba la promesa explícita de no convocar una Asamblea Nacional Constituyente. El acto, cargado de simbolismo, buscaba enviar un mensaje de garantías institucionales en un momento de alta polarización política.
Años después, ese episodio ha sido retomado por sectores críticos, luego de que ya en la Presidencia, Petro impulsara la idea de una Constituyente como mecanismo para avanzar en sus reformas sociales.
Del impulso a la Constituyente al freno en campaña
Durante su gobierno, Petro defendió la necesidad de convocar una Constituyente argumentando que permitiría destrabar reformas estructurales en áreas como salud, trabajo y educación, sin depender del Congreso.
Sin embargo, en medio de la actual campaña presidencial, el Ejecutivo dio marcha atrás. El comité promotor de la iniciativa anunció la suspensión de la recolección de firmas necesarias para convocarla, decisión respaldada públicamente por el propio mandatario.
El candidato Iván Cepeda, cercano al Gobierno, también ha acompañado este giro, en un contexto donde sectores políticos clave han condicionado su apoyo a la defensa de la Constitución vigente.
Incluso figuras de centro como Sergio Fajardo han planteado como requisito explícito descartar una Constituyente para considerar respaldos en segunda vuelta.
Un giro marcado por el contexto político
El cambio de rumbo ha sido interpretado como una decisión estratégica ante la polarización del país y la necesidad de construir alianzas amplias de cara a la segunda vuelta electoral.
El propio Petro explicó que los resultados recientes reflejan una profunda división ciudadana que dificulta avanzar en una convocatoria de este tipo. Además, insistió en que su propuesta no buscaba extender su permanencia en el poder, sino impulsar reformas sociales.
No obstante, el contraste entre la promesa de 2018 y las acciones posteriores sigue alimentando el debate político. Para algunos sectores, se trata de una contradicción; para otros, de una adaptación a las condiciones del momento.
En medio de este escenario, la discusión sobre una eventual Constituyente continúa siendo uno de los temas más sensibles de la campaña, evidenciando las tensiones entre reformas, institucionalidad y estrategia electoral en Colombia.