Por: Sergio Gil, con información Alcaldía de Cali • Colombia.com

Paro Nacional en Colombia: Un restaurante en Cali ofrece comida gratis a manifestantes

En el barrio 1º de mayo, al sur de Cali, en medio de la pandemia, y el Paro Nacional, cualquier persona puede saciar su hambre.

Restaurante ‘Las delicias de Anyeli’. Foto: Alcaldía de Cali
Restaurante ‘Las delicias de Anyeli’. Foto: Alcaldía de Cali

En el barrio 1º de mayo, al sur de Cali, en medio de la pandemia, y el Paro Nacional, cualquier persona puede saciar su hambre.

‘Las delicias de Anyeli’, sin cobrar ni un peso, Angely Verganzo le sirve el almuerzo al comensal que se acerque buscando un plato de comida. No importa cuántos lleguen, ni como lleguen. No es un comedor comunitario, ni pretende serlo. Es un servicio que ella presta de manera bondadosa y sin esperar nada a cambio.

“Diario hago 55 platos. Si los vendo… bien; pero si me llegan 55 personas buscando alimento, se los doy así no gane nada, pues mi satisfacción es ver las caras alegres de las personas que llegan reflejando tristeza en su rostro”, dice Anyeli.

Su negocio nació hace 15 años en la esquina de la carrera 57 con calle 13C, como un piqueteadero de comida valluna y luego agregó el servicio de comedor. Con él sacó adelante a sus dos hijas. La menor estudió culinaria y hoy en día es la chef del restaurante en el que tiene ocho empleadas.

El 30 de abril, dos días después del inicio del paro, Anyeli notó que mucha gente en la ciudad pasaba necesidades, las cuales se sumaban a la pandemia del coronavirus. Sintió en su corazón la necesidad de mitigar esos dolores.

En la entrada de su negocio colocó una cartel grande, que dice: “Muchas bendiciones en este día. Amigo, vecino… si conoces a alguien que no tenga qué comer, dile que venga que aquí le daremos un almuerzo”.

Las personas que lo leían pensaban que era una estrategia de venta, por lo que nadie se acercaba. Entonces decidió ir a los semáforos y ofrecerle comida a quienes allí lo necesitaban.

Es optimista en que Cali vuelva a ser como antes, que la ciudad se levante de esta crisis, que los negocios vuelvan a abrir, que se consigan alimentos, que los caleños aprendan la lección y se ayuden; no importa del país que sean, que el joven que protesta, el policía que vigila y el padre de familia que no tiene trabajo se unan por sacar adelante la tierra donde viven o nacieron.

Por ahora sus comensales son pocos, muchos de ellos son mujeres y hombres jóvenes con hijos, sin trabajo ni un techo donde dormir. Quizá dentro de poco sean muchos, pero está dispuesta para atenderlos a todos.

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