“No he podido renunciar”: embajadora de Colombia en Haití responde por graves acusaciones
La embajadora de Colombia en Haití, Vilma Rocío Velásquez, respondió a las acusaciones sobre su gestión y explicó por qué no ha presentado su renuncia.
La embajadora de Colombia en Haití, Vilma Rocío Velásquez, respondió a las acusaciones sobre su gestión y explicó por qué no ha presentado su renuncia.
La embajadora de Colombia en Haití, Vilma Rocío Velásquez Uribe, se pronunció frente a las graves acusaciones que fueron difundidas públicamente el pasado 6 de agosto y que cuestionan su gestión al frente de la misión diplomática. La funcionaria pidió que los señalamientos sean esclarecidos con documentos y pruebas y aseguró que está dispuesta a que su administración sea investigada.
Las denuncias mencionan un supuesto faltante de 500.000 dólares en la Embajada de Colombia en Haití, además de presuntas irregularidades relacionadas con cuentas bancarias, cheques, transferencias a su cuenta personal y movimientos de recursos que, según los señalamientos, no tendrían soporte. También se han divulgado versiones sobre supuestos gastos personales y una vida de lujos y excesos.
Velásquez rechazó que estas afirmaciones sean presentadas como hechos comprobados y sostuvo que corresponde a las autoridades establecer qué ocurrió realmente.
Velásquez acudió a la Fiscalía para pedir que se esclarezcan los hechos
La diplomática explicó que acudió a la Fiscalía General de la Nación con el propósito de solicitar el esclarecimiento de las acusaciones y determinar, además, si desde el interior de la Cancillería se habría filtrado o divulgado información falsa o tergiversada sobre su gestión.
La embajadora afirmó que ha puesto a disposición de las autoridades la información necesaria para revisar su administración y aclaró que la existencia de asuntos administrativos o documentos pendientes no significa que se haya producido una pérdida o apropiación de recursos públicos.
Su posición es que las cuentas, los archivos y los procedimientos de la misión diplomática deben ser revisados con documentos y elementos que permitan establecer la realidad de lo ocurrido.
La embajadora asegura que pidió apoyo durante tres años
Uno de los argumentos expuestos por Velásquez está relacionado con las dificultades administrativas que, según afirmó, enfrentó durante cerca de tres años al frente de la Embajada.
De acuerdo con su versión, durante ese periodo informó a la Cancillería sobre esas dificultades y solicitó el envío de personal especializado que pudiera encargarse de los procesos administrativos pendientes.
La diplomática aseguró que existen más de 60 comunicaciones mediante las cuales pidió ese apoyo, pero sostuvo que los funcionarios solicitados nunca llegaron.
Por esa razón, volvió a solicitar el envío de personal especializado para adelantar tareas relacionadas con las cuentas y los archivos de la misión.
Entre los procesos que, según explicó, deben ser organizados se encuentran:
- Revisión y carga de las cuentas al SISE.
- Organización y entrega del archivo institucional.
- Organización y entrega del archivo diplomático.
- Revisión de los procesos administrativos pendientes.
“No he podido presentar mi renuncia”
En medio de los cuestionamientos, una de las principales explicaciones entregadas por Velásquez tiene que ver precisamente con su permanencia en el cargo.
La embajadora aseguró que, debido a la gravedad de las acusaciones, decidió no presentar su renuncia mientras adelanta su defensa y contribuye al esclarecimiento de los hechos.
“Por la gravedad de estas acusaciones no he podido presentar mi renuncia. No considero responsable alejarme del cargo mientras debo ejercer mi derecho a la defensa y contribuir al esclarecimiento de los hechos”.
Según explicó, su decisión no busca evadir responsabilidades, sino permitir que su gestión pueda ser revisada y que las cuentas y documentos de la Embajada sean entregados de manera organizada.
Velásquez también manifestó su intención de concluir su labor diplomática dejando establecida la verdad sobre su administración.
Velásquez había sido declarada insubsistente por el nuevo Gobierno
La situación de la embajadora en Haití tiene además un antecedente reciente relacionado con el cambio de Gobierno en Colombia.
Apenas una semana después de la llegada de Abelardo de la Espriella a la Presidencia, el nuevo Gobierno informó que cinco embajadores designados durante la administración de Gustavo Petro no habían presentado la renuncia protocolaria correspondiente al finalizar el periodo presidencial.
Entre ellos se encontraba precisamente Vilma Rocío Velásquez Uribe, quien ocupaba la Embajada de Colombia en Haití.
Los cinco diplomáticos declarados insubsistentes fueron:
- Guillermo Francisco Reyes González, embajador en Suecia.
- Jennifer Edilma Parra Moscoso, embajadora en Turquía.
- Vilma Rocío Velásquez Uribe, embajadora en Haití.
- William Sidney Bush Howard, embajador en Trinidad y Tobago.
- Juan Manuel Corzo, embajador en Paraguay.
El Gobierno explicó entonces que los diplomáticos no habían presentado su renuncia protocolaria pese al cambio de administración.
Según el comunicado citado en ese momento, “No obstante, cinco Embajadores no presentaron su renuncia protocolaria. En consecuencia, el presidente Abelardo de la Espriella, en ejercicio de sus facultades constitucionales y legales, dispuso declarar insubsistentes los siguientes nombramientos”.
El cambio de Gobierno también implica una renovación diplomática
La decisión se fundamentó, de acuerdo con la información suministrada por el Gobierno, en el artículo 91 del Decreto Ley 274, según el cual los jefes titulares de las misiones diplomáticas deben presentar su renuncia cuando termina el periodo de Gobierno en el que fueron designados.
La renovación de las embajadas forma parte de los cambios que suelen producirse con la llegada de un nuevo presidente. En el caso de la administración de De la Espriella, además, la política exterior ha estado acompañada de un discurso relacionado con la revisión del gasto público y de las misiones diplomáticas.
Durante su campaña presidencial, el mandatario había planteado que algunas embajadas no cumplían funciones suficientes y que debían revisarse con el propósito de reducir costos y avanzar en una política de austeridad.
En ese contexto, el Gobierno anunció que los nombres de quienes reemplazarían a los embajadores declarados insubsistentes serían comunicados posteriormente.
La embajada queda en medio de dos procesos distintos
El caso de Vilma Rocío Velásquez reúne ahora dos asuntos que deben diferenciarse: por un lado, el proceso de renovación de las embajadas de Colombia tras el cambio de Gobierno y, por otro, los señalamientos sobre la administración de recursos y procedimientos internos de la misión diplomática en Haití.
Frente a las acusaciones, la embajadora sostiene que deben ser demostradas mediante documentos y pruebas y afirma que está colaborando para que las autoridades puedan revisar su gestión. Al mismo tiempo, mantiene su posición de que abandonar el cargo en este momento no sería responsable mientras ejerce su derecho a la defensa y busca que los hechos sean esclarecidos.
El caso se conoce mientras el Gobierno nacional mantiene su atención en las labores de rescate, atención y reconstrucción tras el terremoto que golpeó al país el pasado 10 de agosto, al tiempo que continúa definiendo los nuevos funcionarios que ocuparán embajadas y otros cargos de la segunda línea de su administración.