“Estoy cansada”: Carolina Trujillo en medio de una difícil situación económica tras 30 años de carrera

Carolina Trujillo revela la crisis económica que pone en riesgo su proyecto cultural en Bogotá y la tiene a punto de "tirar la toalla".

Por: Yuly Solis • Colombia.com
Carolina Trujillo pide ayuda para salvar su museo–bar Barcarola. Foto: Youtube Captura de pantalla: La Red
Carolina Trujillo pide ayuda para salvar su museo–bar Barcarola. Foto: Youtube Captura de pantalla: La Red

Carolina Trujillo revela la crisis económica que pone en riesgo su proyecto cultural en Bogotá y la tiene a punto de "tirar la toalla".

Carolina Trujillo, una de las figuras más icónicas de la televisión, el teatro y el cine colombiano reapareció en escena con un grito de ayuda, en el que levantó su voz para denunciar una dramática crisis económica que amenaza no solo su futuro personal, sino también el de su proyecto cultural en Bogotá.

Con 30 años de trayectoria artística, Trujillo no solo se ganó el cariño de miles de televidentes por su participación en producciones como La casa de las dos palmas, Vanessa, Los pecados de Inés de Hinojosa, Caballo viejo, LP loca pasión y Los dueños del poder.  Con sus papeles, Carolina Trujillo fue una presencia constante en la pantalla chica colombiana durante décadas.

Sin embargo, a pesar de su larga trayectoria y de toda una vida dedicada al arte, en una reciente entrevista para La Red de Caracol Televisión, la actriz confesó estar viviendo una difícil situación económica que entristece a sus fanáticos “Trabajé toda la vida para no estar así”, dijo Trujillo.

Según relató la actriz, hace más de 25 años decidió fundar Barcarola, un museo–bar ubicado en el barrio La Macarena que se convirtió en un punto de encuentro para amantes del arte, la historia y la moda, desafortunadamente el local ya no da lo necesario y la deuda por concepto de arrendamiento ya supera los 80 millones de pesos.

Trujillo comenta que aunque en su momento compró tres apartamentos, gracias a sus ingresos artísticos, se vio en la obligación de vender uno para intentar salvar la situación del bar. Aun así, el monto de la deuda siguió creciendo y los propietarios del inmueble iniciaron un proceso legal de restitución para recuperar el espacio.

“Vivo de la renta de un apartamento y no más. La asociación paga la EPS. Llevo 30 años escribiendo cartas y ni siquiera me contestan. Quiero que prevalezca, ¿para qué lo hice? Me sirvió para leer y leer, y enterarme de un montón de cosas que quería compartir... ya me aburrí, estoy cansada, ya no me importa desbarata todo y guardarlo”, dijo, bastante desmotivada y agotada.

Carolina Trujillo enfatizó en que había trabajado siempre para llegar a esta edad con una realidad distinta, pero las cosas cambiaron y ya no le importaba lo que pasara. “No quiero saber de nada, no más. Trabajé toda la vida para no estar así, pero así fue y entonces ya no me importa... ya dejar así”, concluyó.

Personas cercanas a Trujillo han lanzado una Vaki (campaña de financiación colectiva) con el fin de recaudar fondos que permitan detener el proceso legal y salvar el museo-Bar de desaparecer.