El 11 de septiembre para Colombia

Miércoles, 11 / Sep / 2002
 
Colombia.com
El impacto y destrucción de las edificaciones más imponentes y significativas de la tierra y para el sistema que la domina (capitalista), fue determinante para que países del mundo, en especial las grandes potencias, colocaran bajo la lupa las organizaciones alzadas en armas, terroristas y del narcotráfico. Colombia y sus tres grupos ilegales no se escaparon, y por el contrario, son protagonistas en la lista negra de Estados Unidos, país que fortaleció e incrementó su persecución y ayuda militar tras los ataques del ahora histórico 11 de septiembre.

“Siempre se tenía ese concepto un tanto romántico del significado del guerrillero: de la lucha por el cambio. Los países desarrollados lo veían como algo ideal, pero que pasaba siempre por fuera de su territorio. Pero cuando sucede un atentado de esas magnitudes y en su área de dominio, ellos empiezan a endurecer toda su política frente a esos movimientos que ellos tratan de terroristas”, dijo a Colombia.com la politóloga Fresia Guacaneme Pineda.

Tras este fatídico hecho, los grupos armados ilegales colombianos son un claro objetivo norteamericano, y no es para menos, actualmente es el tercer país en el mundo que más ayuda económica y militar recibe de Estados Unidos.

Las consecuencias de este “Florero de Llorente” como calificó la politóloga los atentados en Estados Unidos, llegaron al país justo cuando se realizaban
los diálogos de paz con la guerrilla de las Farc y con el ELN.

El fenómeno de la globalización se sintió con más fuerza; el sólo hecho de que los grupos subversivos se etiquetaran mundialmente como “terroristas”, condicionó y aportó su grano de arena para que el proceso de paz se complicara más, aunque éste ya venía murieron tiempo atrás.

“Aunque no fue una consecuencia directa, sí cambio las perspectivas para una negociación. Así no hubiera pasado lo del 11 de septiembre, se habría acabado porque estaba herido de muerte”, agregó Fresia Gaucaneme.

La presión externa se hizo notar, los países que en un inicio ofrecieron su apoyo y mediación lo pensaron más de una vez para mantenerse en la misma posición. La persecución de carácter internacional y la clasificación de “terroristas” hizo que no sólo Estados Unidos, sino los países de la Unión Europea cerraran por completo las puertas a estas organizaciones.

Todos los grupos armados colombianos se vieron afectados, incluso el mismo Carlos Castaño, jefe político de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), aseguraría que antes del 11 de septiembre veían más factible una negociación que ahora después de los atentados.

Según analistas, después de los ataques de hace un año en Nueva York, se observó un cambio en el discurso de los catalogados como “terroristas”, particularmente de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, y del Ejército de Liberación Nacional, ELN, en menor medida.

Particularmente las AUC han anunciado su desvinculación con el narcotráfico, asimismo, evitan cometer delitos de lesa humanidad y así no tener graves consecuencias internacionales como la extradición o en la misma Corte Penal Internacional.

“Las Farc en este sentido no les dio trascendencia a los hechos del 11 de septiembre ni a las consecuencias de las que ellos podrían ser objeto”, comentó a Colombia.com el politólogo Alfredo Rangel.

Y es que a diferencia de los grupos de autodefensa, la guerrilla de las Farc incrementó sus acciones violentas hacia las infraestructuras eléctricas, de oleoducto y viales del país, así como a la misma población civil. Como consecuencia, son el grupo con mayor capacidad desestabilizadora, y por ello, son el objetivo principal de la política estadounidense.

Tras el endurecimiento de las legislaciones internacionales contra estos grupos, que traen como consecuencia la pérdida de status político, el congelamiento de sus finanzas, entre otros, los grupos ilegales, particularmente los colombianos han tenido dificultades en los movimientos de sus finanzas y contactos en el extranjero. Aún así, su fortalecimiento militar no se ha detenido gracias al mercado negro que permite el ingreso de explosivos, armas y demás elementos utilizados en las incursiones.

“Definitivamente el cerco se les ha cerrado, pero no sólo a los colombianos. Por ejemplo, las consecuencias también las vive la ETA, grupo terrorista al que se le canceló su brazo político que era el Batazuna”, aclaró la politóloga.

Un nuevo proceso...

Según la politóloga Fresia Guacaneme, un nuevo proceso de paz no tendría las mismas características autónomas que tuvo el del Gobierno Pastrana.

“Hoy no somos autónomos. El atentado fue como el ‘Florero de Llorente’: es la globalización política. Todos estamos fuertemente entrelazados. Ya tendría que intervenir Naciones Unidas y habría decisiones de fondo. Por ejemplo, si a las autodefensas se les da un carácter político (que lo veo complicado) eso generaría por parte de muchos países una sanción muy fuerte al gobierno. La posibilidad que tiene para establecer un proceso, sería la rendición de algún grupo, como el M-19, que dejó las armas a cambio de poder político”, agregó Fresia Guacaname.

Las consecuencias de la globalización

El significado que tiene el atentado contra las torres gemelas puso en evidencia el fenómeno de la globalización, “profundamente injusta con los países pobres. Es un modelo perverso porque ha permitido que realmente haya una sociedad de bienestar, pero a costa de grandes sacrificios de otros países”, agrega la experta.

En la globalización para que unos vivan bien, muchísimos tienen que vivir mal, este sistema genera tensiones y resentimientos en los países menos favorecidos, sentimientos que se pueden revertir en contra de los países más desarrollados.

Muestra de ello, de ese resentimiento y odio hacia el sistema norteamericano, fue el atentado contra los más grandes símbolos económico-capitalista y militar del mundo.
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