De Instagram al taller: el camino de una marca bogotana que quiere crecer en serio
En un mercado donde abundan las marcas nacidas en Instagram, pocas deciden asumir tan pronto el reto de fabricar por cuenta propia. Ese fue el camino que tomó Memento, marca que sueña con competir con los más grandes del país.
En un mercado donde abundan las marcas nacidas en Instagram, pocas deciden asumir tan pronto el reto de fabricar por cuenta propia. Ese fue el camino que tomó Memento, marca que sueña con competir con los más grandes del país.
Durante los últimos meses, más de una vez, me ha salido publicidad de Memento Clothing. No sería raro decir que la marca ha sabido hacerse notar en redes, sobre todo entre quienes buscan prendas básicas con una apariencia más limpia y una promesa de mayor duración frente a lo que suele encontrarse en el mercado masivo.
La empresa nació a finales de 2023 y desde el comienzo ha tratado de construir un discurso distinto alrededor de sus productos. Su propuesta gira en torno a ropa duradera, con un enfoque particular en telas con tecnología anti-arrugas, un atributo que apunta a algo bastante concreto: que la prenda conserve una mejor presentación con el paso del tiempo y con el uso frecuente.
Hasta ahí, podría parecer una historia parecida a la de muchas marcas jóvenes que hoy venden principalmente por internet. Sin embargo, el caso de Memento tiene un detalle que llama la atención. Mientras varias marcas emergentes prefieren mantenerse livianas en estructura y tercerizar la mayor parte de su operación, esta decidió en 2025 montar su propia fábrica, una planta pequeña ubicada en el barrio Galerías, en Bogotá.
No es una jugada menor. En Colombia, hablar de producción propia implica asumir retos que muchas empresas prefieren evitar: manejo de personal, control de calidad, compras de insumos, tiempos de fabricación y una operación bastante más compleja que simplemente diseñar y mandar a producir. Por eso resulta llamativo que una marca relativamente joven haya optado por meterse de lleno en ese frente tan temprano.
En mi caso, conocí la marca exactamente por donde probablemente la ha conocido buena parte de su público: por pauta digital. Después de verla repetidamente en Instagram, terminé comprando en 2025 una camiseta blanca y una negra. La compra fue, en parte, una prueba para ver si detrás del volumen de publicidad había realmente un producto distinto. Y aunque no todo fue perfecto, la experiencia en general fue positiva y no me arrepentí de haberlas comprado, puedo decir que es la prenda que más me pongo.
Eso no significa que la marca esté exenta de problemas. Uno de los puntos que todavía parecia necesitar más ajuste es el tallaje, un tema que para cualquier marca de ropa puede convertirse rápido en una fuente de fricción con el cliente, aunque para finales del 2025 y ya en el 2026 al parecer es un tema soluciónado.
Aun así, lo que se percibe es una empresa que está intentando corregir sobre la marcha y afinar su propuesta a medida que crece. Ese proceso, que muchas veces no se ve desde afuera, suele ser parte normal de las marcas que pasan de vender unas cuantas referencias a tratar de consolidar una operación más seria.
También hay una intención clara de fondo. El dueño ha hablado de construir una marca capaz de competir con jugadores grandes del mercado colombiano, no necesariamente desde solo desde el lujo o desde una imagen exclusiva, sino desde una combinación más difícil de lograr: calidad, marca y precios razonables. Es una ambición alta, sobre todo en una industria donde no siempre es fácil equilibrar esas tres cosas al mismo tiempo.
Tal vez por eso esta empresa resulta interesante. No tanto porque ya haya llegado a ese punto, sino porque parece estar intentando hacer un recorrido menos liviano que el de otras marcas digitales. En vez de quedarse únicamente en la pauta y en la estética de marca, decidió dar el paso hacia la fabricación propia, con todo lo que eso implica.
En un mercado donde abundan las propuestas que se parecen entre sí, ese tipo de decisiones todavía marcan diferencia. Falta ver qué tan lejos logra llegar, pero por ahora queda la impresión de una marca bogotana que, al menos, está tratando de construir algo más sólido que una buena campaña en redes.