Colombia.com Bogotá Miércoles, 19 / Oct / 2016

#NiUnaMas ¿De verdad podemos detener la violencia contra la mujer?

El silencio es el cómplice de la violencia en la mayoría de los casos y es por quedarnos calladas, por intentar perdonar y olvidar que los hombres que hacen esto siguen libres. ¿De verdad podemos hacer algo?

#NiUnaMas ¿De verdad podemos detener la violencia contra la mujer?
Pero los casos siguen y las mujeres seguimos perdiendo.

Hace un mes el tema del maltrato hacia la mujer trascendió de nuevo a los medios con el caso de María Isabel Covaleda, quien fue agredida por su exnovio, Camilo Sanclemente. Ella denunció públicamente esto (por Facebook) y rápidamente aparecieron seis casos más de maltrato por parte del mismo hombre.

Camilo Sanclemente aún está libre. No se le puede acusar de nada, simplemente fue una agresión, no una tentativa de homicidio. "Siente que tiene el derecho de golpear a una mujer que considera que es suya", dijo María Isabel Covaleda en el momento en el que hizo la denuncia por Caracol Televisión.

"Es como un sistema para proteger al hombre a toda costa", dijo Covaleda. A pesar de que hizo una denuncia, él quedó libre.

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Hace unos días el jugador de las Águilas de Rionegro, Hanyer Mosquera fue detenido tras agredir a su esposa. El hecho tuvo testigos, quienes alertaron a los policías, quienes luego de ver de nuevo el video donde todo quedó evidenciado, lo detuvieron.

En el video se ve cómo Mosquera golpea en repetidas ocasiones en el ascensor a su esposa Hilda Herazo. Los golpes fueron en la cabeza y luego, estando en el piso, fueron patadas.

Al mismo tiempo, se conocía el caso de una joven argentina de 16 años llamada Lucía Pérez, quien fue brutalmente violada y asesinada en la ciudad de Mar del Plata. 

El hecho fue calificado como un 'empalamiento'. La joven murió tras sufrir un paro cardíaco producto del dolor al que fue sometida. Argentina se movilizó y los países vecinos se unieron en las redes sociales para protestar por el feminicidio en este país.

Un caso muy parecido al ocurrido en Colombia con Rosa Elvira Cely, una estudiante que fue violada y empalada por su atacante (Javier Velasco, que está detenido acusado de tortura, homicidio y acceso carnal violento).

Esta mujer sobrevivió al ataque, llamó a la Policía y los guió hasta el lugar donde se encontraba casi muerta. Ella no resistió y murió horas más tarde. Se le rindieron homenajes y hasta se le hizo una ofrenda de flores en el Parque Nacional de Bogotá, donde fue atacada.

Pero los casos siguen y las mujeres seguimos perdiendo. ¿Que nos ha pasado a todas? Tal vez, sí. ¿Que hemos callado? No todas, pero, ¿de verdad podemos hacer algo?

Yo por lo menos, fui agredida por un novio cuando tenía 19 años. Él tenía 22, era un completo patán y así, tal cual lo quería. Esta relación duró tan solo cinco meses y terminó con golpes.

Él siempre fue un tanto agresivo, pero nunca me había golpeado. Ese día, ni siquiera estaba tomado (casi todos lo hacen cuando han tomado mucho). Simplemente, en vez de hablarme o hacerme un reclamo, llegó a mi apartamento me dijo algo y me golpeó en repetidas ocasiones. No volví a la universidad en toda una semana, ni salí de ahí.

Recibí puños en la cara que me dejaron la parte derecha morada. No quería que me preguntaran ni me dijeran nada, ni siquiera lloré, estaba llena de rabia porque no pude hacer nada. Con la ayuda de un amigo hice la respectiva denuncia y pedí una caución para alejar por completo a esta persona.

Por puro miedo de quedar mal ante su prestigiosa universidad, este hombre desapareció por completo de mi vida.

Pero si nos dedicamos a poner cauciones como bloqueamos gente en Facebook, realmente no terminamos haciendo nada. Ellos simplemente quedan en la calle haciendo lo mismo con más mujeres.

Si no tenemos cómo sentar un precedente, el problema va a seguir. Peor aún, es que nosotras como mujeres sigamos perdonando y permitiendo reiteradamente este tipo de agresiones que en muchos casos termina realmente mal, como en los casos que les conté al comienzo de este artículo.

Yo corrí con suerte, no volví a saber de esta persona nunca más. Y en adelante, no permití que esto volviera a suceder. ¿Que podemos hacer algo? Tal parece que solo con la muerte se puede hacer algo y quienes pueden de verdad reformar las leyes en el país, están muy ocupados hablando de 50 mil temas más.

Los casos que se denuncian no son resueltos. Hay cauciones por doquier pero el agresor generalmente vuelve. Nuestra única arma parece ser una red social, volverse viral y esperar a que el gobierno voltee y decida si está en su agenda de temas importantes o no.

Por ahora, duele decirlo, pero las mujeres simplemente tenemos que aprender a defendernos, a tener más huevos que derechos para sobrevivir.

Liliana Matos Zaidiza / Colombia.com

Este fue el caso de Sanclemente: