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La historia del ELN

El nacimiento del ELN estuvo inspirado en la Revolución Cubana de 1959 y fue en ese país donde, en 1962, seis estudiantes colombianos que viajaron a la isla becados por el gobierno de Fidel Castro fundaron la Brigada José Antonio Galán, núcleo de ese movimiento. Su líder era Fabio Vásquez Castaño.

En julio de 1964 comenzó la marcha guerrillera del ELN, encabezada por los hermanos Marco, Antonio y Fabio Vásquez Castaño, sólo eran 18 los combatientes. El 7 de enero de 1965, el grupo insurgente atacó el municipio de Simacota, en Santander, allí presentaron un manifiesto a través del cual explicaron los motivos de su lucha armada.

A las filas se unieron varios sacerdotes (algunos de ellos españoles) inspirados en la Teoría de la Liberación, entre ellos estuvieron Camilo Torres, Aurentino Rueda, Domingo Laín, José Antonio Jiménez, Diego Cristóbal Uribe, Bernardo López Arroyave y Manuel Pérez. Igualmente, Nicolás Rodriguez Bautista (Gabino), ingresó al movimiento cuando tenía 14 años.

En 1973 el Ejército adelantó la Operación Anorí en la que el ELN fue prácticamente desarticulado: Fabio Vásquez, se refugió en Cuba y fue destituido de su cargo; sus hermanos Marco y Antonio, murieron en el enfrentamiento. Diez años después comenzó la reestructuración de la organización con la Reunión Nacional Héroes y Mártires de Anorí y dos años después establecieron una nueva estructura organizativa, liderada por el sacerdote español Manuel Pérez.

La guerrilla hoy

Para el ELN, “el asunto es de vida o muerte: o negocia con el Estado, o su organización declinante acaba por extinguirse o por ser absorbida por su adversario histórico más poderoso, pese a su incalculable revés estratégico actual”, señaló el general (r) Álvaro Valencia Tovar en una columna de opinión el pasado 2 de marzo. Sin embargo, otros analistas advierten que cuando un grupo armado decide dialogar, hay muchos factores que entran en juego. El militar es un componente, pero no siempre es el definitivo. “El político, en el caso del ELN, es el que pesa”, dice Daniel García-Peña, integrante del Grupo de Garantes y ex alto comisionado para la paz.

“Históricamente ha sido más un partido político en armas, que una organización de tipo militar.

Le ha apostado más a la acción política que a la construcción de un ejército guerrillero y de ahí su arraigo histórico en muchas regiones del país y su trabajo de base regional”, afirma el especialista Valencia. A juicio de García-Peña, ésta no es una guerrilla aislada, sino más sintonizada con lo social; más entroncada en el movimiento social. “Es una guerrilla que requiere de bases sociales y cuya única fuerza no es el hombre armado, ya que éste es una fuerza más”, afirma. Por ello, a pesar de cuanto ha sido golpeado militarmente en algunas zonas del país, estudios nacionales y de organismos internacionales sobre este grupo guerrillero señalan que tiene 48 frentes y siete compañías, que tiene presencia en 22 departamentos y que, históricamente, su epicentro de actividades —y en el que han logrado un arraigo regional— ha sido la zona del Catatumbo, el Norte de Santander, el sur de Bolívar, Arauca, Cesar, Antioquia, Cauca, Nariño y Valle del Cauca, entre otros.

Otra característica de este grupo es su sensibilidad para las transformaciones políticas nacionales e internacionales. Por un lado, ha visto en el ascenso de fuerzas de izquierda en América Latina una opción de hacer política y de participar. Por otro, como dice Valencia, ha valorado los avances políticos de gobiernos locales de izquierda, como el de la Alcaldía de Bogotá y la Gobernación del Valle.

“Hoy, la debilidad que sufren no significa automáticamente sentarse a dialogar. No es una ecuación: derrotados militarmente, entonces negociamos”, afirma García-Peña. Ejemplo de ello es la peor derrota sufrida por el ELN en toda su historia, en 1973. Durante el gobierno de Misael Pastrana Borrero, el Ejército dio una parte de victoria al anunciar que, gracias a la Operación Anorí, había quedado prácticamente desmantelado el ELN y acabados sus 10 años de lucha armada.

2. Debilidad relativa

“La debilidad en un asunto relativo”, afirma García-Peña, y recuerda la Operación Anorí. “Anorí demostró que si el grupo lo decide, puede mantenerse en las montañas por mucho tiempo y volver a actuar”. No hay que olvidar, advierte Jiménez, que cuando ocurrió lo del avión de Avianca se decía que el ELN estaba débil.

Los hechos ocurrieron el 12 de abril de 1999, cuando este grupo secuestró un fokker que había partido de Bucaramanga hacia Bogotá con 40 pasajeros y lo hizo aterrizar en Simití, al sur de Bolívar. Mientras algunos pasajeros fueron liberados al poco tiempo, otros permanecieron en cautiverio por más de un año.

“Y tampoco hay que olvidar que cuando el M-19 se desmovilizó, tenía 880 hombres”, señala García-Peña. “Es una perversión insistir en la debilidad militar sin tener en cuenta lo político, porque entonces se estarían estimulando dos lógicas: una, ‘Muestre que es más fuerte’, y dos, ‘El que es más fuerte, más respeto tiene’”, dice Jiménez. En un conflicto, dicen los expertos, no se debe despreciar al enemigo.

Congreso de este grupo—, realizado entre junio y julio de 2006 durante tres semanas.

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Con información de PNUD. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. http://indh.pnud.org.co/

 
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