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Los síntomas de la influenza porcina en las personas son similares a los de la influenza estacional común en seres humanos y entre estos se incluyen fiebre, letargo, falta de apetito y tos.
Algunas personas con influenza porcina han reportado también secreciones nasales, dolor de garganta, náuseas, vómitos y diarrea.
¿Cómo se diagnostican las infecciones por influenza porcina en seres humanos?
Para diagnosticar una infección por influenza porcina tipo A, por lo general se debe recoger una muestra de secreción del aparato respiratorio entre los primeros 4 a 5 días de aparecida la enfermedad (cuando una persona infectada tiene más probabilidad de diseminar el virus).
Sin embargo, algunas personas, especialmente los niños, pueden propagar el virus durante 10 días o más.
¿Qué medicamentos existen para tratar a las personas con infecciones por influenza porcina?
Existen cuatro medicamentos antivirales diferentes que están autorizados en los Estados Unidos para el tratamiento de la influenza: amantadina, rimantadina, oseltamivir y zanamivir.
Aunque la mayoría de los virus de la influenza porcina han sido sensibles a los cuatro tipos de medicamentos, los siete virus más recientes de la influenza porcina asilados de personas son resistentes a la amantadina y la rimantadina.
Antecedentes epidemiológicos a investigar:
• Viaje o residencia en área afectada por brotes de influenza en los cerdos (aves) u otros animales.
• Contacto directo con aves muertas o enfermas u otros animales en una zona afectada.
• Contacto estrecho con casos humanos (vivos o fallecidos) de infección por virus de la influenza aviar o con una persona que tenga IRAG de origen incierto.
• Posible exposición laboral, incluyendo el trabajo como encargado del sacrificio de animales, veterinario, técnico de laboratorio o trabajador de atención de salud.
• Consumo de productos de origen de aves domésticas o salvajes crudos o poco cocidos (por ejemplo, carne, huevos, sangre, hígado).
Signos de alarma
Además de lo anterior, es muy importante que padres, madres y cuidadores reconozcan los signos de alarma que indican cuando un resfriado común deja de ser una enfermedad leve y se convierte en una enfermedad que puede tener complicaciones, ante lo cual es necesario actuar de inmediato y consultar por urgencias o a un centro de atención en salud.
Se cree que la mayoría de los casos de infecciones en humanos por el virus de la gripe aviar ha sido provocada por el contacto con porcinos (aves de corral infectadas) o con superficies contaminadas.
Sin embargo, también existen otras posibilidades de transmisión, como por ejemplo cuando el virus es aerolizado y se deposita en superficies expuestas de la boca, nariz y ojos, o entra a los pulmones por inhalación.