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Con la desmovilización de 31.000 paramilitares entre 2002 y 2006, el país entró en un proceso de justicia y reparación de víctimas. Pero no todo fue ‘color rosa’ para el Estado porque se destapó un secreto a voces que no se le dio la debida atención en años anteriores: ‘la parapolítica’.
La ‘parapolítica’ no se originó en el gobierno uribista. Sin embargo, la presente administración fue la responsable de ‘destapar’ comenzar una ‘casería’ contra varios congresistas y demás funcionarios públicos acusados de tener vínculos con las autodefensas: hoy por hoy, algunos están detenidos, otros procesados e inclusive prófugos.
Nace una inquietud con respecto a este fenómeno político. ¿Por qué recientemente se empieza a investigar debidamente este escándalo? Recordémos, por ejemplo, el famoso Acuerdo de Ralito en Córdoba entre funcionarios del Estado y las autodefensas para ‘refundar’ a Colombia, en aquel entonces transcurría el año 2001: ¡6 años atrás!.
Debemos aclarar que varias zonas de los departamentos norteños fueron un blanco fácil para los paramilitares por la escasa o nula presencia del Estado, facilitándole al grupo armado la incursión y el manejo de las políticas locales. Esto puede resultar habitual para la gente, pues muchos de los implicados en el escándalo provienen de Sucre, Magdadalena y Cesar.
La ‘parapolítica’ transcendió las fronteras con la polémica que está generando en el seno del Congreso norteamericano, discusiones que ponen en riesgo los intereses internacionales de Colombia con el peligro de dejar morir, por ejemplo, el TLC y la ayuda económica al Plan Colombia.
Aparte de las revelaciones por los ex jefes ‘paras’, un elemento clave que ayudará a resolver el percance estatal es el computador portátil de ‘Jorge 40’, encontrado en Santa Marta. El ordenador almacena datos sobre extorsiones, cobros, asesinatos y evidencia concreta sobre la alianza político-paramilitar.
La oposición se aprovecha de la situación para desprestigiar al actual Gobierno, concretamente al presidente, Álvaro Uribe, señalándolo de promover el paramilitarismo en Antioquia. Pese a las imputaciones, el Mandatario hasta ahora conserva una opinión favorable para el 73,4% de los habitantes de las cinco ciudades principales del país.
Para concluir, mientras el Legislativo y demás entidades se vayan ‘descontaminando’ de ‘parapolítica’, los ciudadanos aprenderán y reflexionarán sobre el entorno de un Estado corrupto: puntualmente, de un gobierno que desató un escándalo protagonizado por funcionarios que le vendieron su alma al diablo. |