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HÉCTOR ROJAS HERAZO (Escritor)
Colombia.com A las 5:00 de la tarde del pasado jueves 11 de abril, un ataque cardiaco le quito la vida a Héctor Rojas Herazo, un hombre de 81 años que decidió invertir su talento escribiendo y pintando cuadros que le entregaran a su pueblo colombiano una opción distinta de diversión.

Apasionado por la cultura, este hijo del caribe –que nació en Tolú, Sucre en 1921- le dejó a los amantes de la literatura varias obras entre las que se destacan sus novelas “En noviembre llega el arzobispo” y “Celia se pudre”.

Rojas Herazo estaba delicado de salud desde hacía diez años, según su hija Patricia, una de las personas más allegadas a él, "lo que más lo afectó fue la muerte de mi madre, hace ocho meses. Llevaban 52 años de matrimonio. Esto fue definitivo. Desde entonces, se fue consumiendo".

El “maestro” como lo llamaban con respecto en el medio, muere cuando la tercera edición de su novel cumbre “Celia se pudre”, está en marcha y cuando la Universidad de Antioquia se prepara para publicar una selección de su obra periodística en un libro que titulará “Periodismo esencial”.

Rojas Herazo era un hombre inquieto, amante de la lectura y la pintura, que temía a las alturas, odiaba el toreo y no soportaba las flores de plástico, pero amaba los papeles que rodaban por las graderías de los estadios
Su vida profesional fue más que interesante. Se inició como dibujante en su pueblo y escribió poemas en su adolescencia. A los 21 años empezó a interesarse por el periodismo y empezó a trabajar como columnista esporádico del periódico El Heraldo de Barranquilla. La experiencia le quedó gustando y decidió escribir entonces para El Relator, de Cali, después vino la revista
El maestro Rojas Herazo reunido con su familia
Sábado de Bogotá y en La Prensa, de Barranquilla.

Pero fue por su trabajo en El Universal, de Cartagena, donde empezó a ser reconocido, pues realizaba una columna que aún está en la mente de muchos colombianos, “Telón de fondo”, que después se llevó a el Diario de Colombia , donde vivió su segundo gran período en los años 50 y donde cobija gran parte de su obra periodística (cerca de 40 años de trabajo reflejados en crónicas y notas de prensa). Años antes, había sido invitado por Eduardo Santos, para ser columnista central de EL TIEMPO.

Rojas Herazo fue, desde los años 40, uno de los primeros y maduros periodistas, entre sus aportes está sin duda el de convertir la columna de opinión y la crónica, en algo completamente nuevo pues logró sacar éstos géneros de su quietud estilística y su lenguaje petrificado, y los enriqueció con las contribuciones de la literatura. La columna periodística, por ejemplo, pasó a convertirse en un vehículo de permanente exploración de la realidad social y no sólo en un espacio político como sucedía en la época.

Basta asomarse a su producción de prensa de los años 40, 50 y 60 para entender el nivel de esta renovación estilística y conceptual: la columna periodística pasa a convertirse en un vehículo de permanente exploración de la realidad social, en su absoluta variedad, ya no sujeta al monopolio del asunto político, sino a los nuevos tránsitos sociales, pero dentro de una concepción nueva del lenguaje.

Algunos expertos que conocen su obra narrativa aseguran que ésta se inicia principios de los años 60 con “Respirando el verano”, en donde relata la interioridad turbulenta de una familia, cuyo centro
Una de sus grandes pasiones, fue el arte
es una mujer llamada “Celia”. En 1967 se hizo ganador del Premio Nacional de Novela Esso con “En noviembre llega el arzobispo” y en 1986 llega su novela “Celia se pudre”. Su obra literaria fue inevitablemente comparada con la de Gabriel García Márquez e inscrita dentro del realismo mágico.

Sin embargo no sólo se distinguió por su talento en la letras, hacía poco había celebrado 50 años de su incursión en la plástica. Alternaba la escritura con la realización de pinturas de fuertes colores, asociados con el trópico.
Hace algunos años, Rojas Herazo le había confesado al también escritor Juan Manuel Roca que la relación que él entablaba entre su pintura y su escritura era algo especial: "Lo que intento ejecutar es muy simple: unas cosas las pinto y otras las escribo. La cohesión es explicable por que la pintura es grafía".

El poeta dejó cuatro hijos: Rafael, Patricia, Álvaro y Alfonso. En el próximo mes de junio, la Fundación Santillana abrirá sus puertas para todos aquellos que quieran conocer la más reciente obra pictórica de Rojas Herazo. “Él estaba trabajando en una exposición y había hecho un esfuerzo enorme en ella, además la estaba preparando con mucha alegría, por eso decidimos que se la vamos a hacer, él lo hubiera querido”, dice su hija Patricia y una de las personas que más cerca de Rojas Herazo estuvo.

Para la cultura del país la muerte de Rojas Herazo es una pérdida significativa, con su muerte desaparece uno de los clásicos de la cultura colombiana y a uno de los más grandes escritores de América Latina, sin embargo, su trabajo permitirá conservar lo mejor de su esencia, como aseguraron algunos de sus más cercanos amigos.
 
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