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La
Patasola
Allí
en las selvas de los montes,
estrellándose aquí
y allá con los
matorrales, deambula la
patasola. Enemiga de los
hombres, acosada por una
culpa antigua, poseída
del horror de su propia
apariencia, jamás
se detiene en su vértigo
de odio y espanto. Allí
va con los ojos tortuosos
y lejanos y el cabello
enredado de lianas. Dando
saltos con la pata de
oso desaparece de la espesura.
Compañera
de los tigres y las arañas,
trasnochada por la pena
de un amor desorbitado,
la Patasola odia el agua,
los cielos azules y la
salida del sol. Su reino
pertenece a los crepúsculos
y a las noches tenebrosas
de los montes. Aunque
algunas veces, cuando
olvida el dolor, canta
o espera la aparición
de la luna sobre el copo
de los árboles.
Deidad vampiresa, genio
maléfico de los
montes, la Patasola tiene
el poder de la metamorfosis:
cambia de mujer horrible,
de dientes felinos y ojos
abultados a muchacha bella,
insinuante como un espejismo
entre los árboles.
Así atrae a los
hombres y a los caminantes
desprevenidos. Así
los devora totalmente
en lo prdeundo de la selva.
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