|
Ciclismo
en Colombia
Rafael
Antonio Niño, "el niño de Cucaita", mostraría ser
el corredor más completo de la década imponiendo una
marca que hasta hoy perdura: seis títulos. Ya para entonces
la guerra de las marcas entre patrocinadores era la
comidilla de los diferentes medios. Surgen equipos importantes
como Relojes Pierce, Singer, Postobón, Wrangler de Caribú,
Aseguradora Suramericana, Telecom. Y Café Águila Roja,
entre otros.
De 1970 a 1980, sólo cinco corredores ganaron la vuelta
. Además de Niño, lo hicieron Álvaro Pachón, Miguel
Samacá, José Patrocinio Jiménez y Alfonso Flórez.
Este
periodo ha sido para muchos especialistas y conocedores
el de más dura competencia de todos los tiempos.
Al cumplirse las bodas de plata la carrera se había
convertido en todo un acontecimiento social y era un
elemento de esparcimiento para todos los colombianos,
y como en todas las épocas, se decía que era una forma
de calmar las diferentes angustias y dificultades por
las que atravesaba la nación y llegaron a usar a la
administración de apoyar este tipo de eventos con tal
de que el pueblo aplacara sus desacuerdos con el gobierno,
algo que sigue siendo tema en nuestros días, ahora con
fútbol y novelas.
"Esta competencia es un truco del gobierno para que
la gente, mientras aplaude a los ciclistas y se emociona
con las salidas y llegadas , se olvide al mismo tiempo
de la situación que vivimos".
Con el quinto triunfo de Rafael Niño en 1978 se inició
una nueva etapa, pues todos los equipos buscaron renovar
no sólo a los ciclistas sino también de patrocinadores.
Aparecen así la Lotería de Boyacá, Perfumería Janeth,
Leche la Gran Vía, Valjyn, Vinícola los Frailes, etc.,
que sería como el preámbulo a la era dorada del ciclismo
colombiano en el mundo.
Es
a partir de 1980 que el pedalismo nacional salta al
estrellato y a la conquista de grandes objetivos internacionales.
El primer gran triunfo se alcanzó en Francia en el conocido
Tuor del Porvenir, donde el equipo de Freskola que dirigía
Raúl Mesa, y con el campeón del 79, Alfonso Flórez,
que acompañado de Patrocinio Jiménez, Fabio Arias, Rogelio
Arango, entre otros, dio muestras de toda su osadía
al pelear como los más grandes frente al equipo aficionado
más competitivo de ese momento: la Unión Soviética.
Son
inolvidables las transmisiones que relataban las luchas
en la montaña entre Patrocinio y Suckorochencov, la
gran rivalidad que alcanzó en alguna ocasión a desbordar
en golpes.
Con
el sexto título de Rafael Niño, marca no superada, se
comienza a gestar un proyecto que muy pronto se hizo
realidad: conformar un equipo con los mejores pedalistas
nacionales, patrocinado por una gran empresa y que representara
a Colombia en Europa.
El emprendedor Saulo Barrera fue el protagonista de
esta gran cruzada, y fue quien presentó todo el proyecto
a Pilas Varta que no dudó en adelantar las gestiones
del caso.
En
1983 el equipo de Varta se alzó con el título con Alfonso
Flores y enfrentó el mayor reto de participar en el
Tour de Francia como único equipoaficionado invitado
en toda la historia de la competencia.
De los diez corredores colombianos que tomaron la partida
solo terminaron cinco. El mejor clasificado fue Patrocinio
Jiménez, quien fue líder de la montaña durante varias
jornadas y al final declinó a causa de una enfermedad
que estuvo a punto de hacerlo abandonar la prueba.
La
iniciativa de Pilas Varta, sería homologada por marcas
como Café de Colombia, Postobón y Pony Malta, con lo
que el ciclismo ganó en prestigio y alcanzó niveles
de aceptación entre los públicos más encopetados.
Ponerse
la camiseta de Varta o Café de Colombia para salir a
hacer la doble a patios era todo un programa que llenó
al aficionado de orgullo e identidad con su deporte
favorito.
Los pedalazos de José Patrocino, fueron la antesala
para dar a conocer al mundo al mejor escalador que ha
tenido Colombia y uno de los mejores del mundo: Luis
Herrera, "el Jardinerito". Con una demostración apoteósica
de su poderío en la montaña, se coronó por primera vez
campeón de la vuelta en 1984 y ese mismo año se convirtió
en el primer corredor aficionado en ganar una etapa
en el Tour de Francia, la fría e histórica jornada del
Alpe d´Huez.
Esto
rompería la historia de la Vuelta a Colombia. Los grandes
patrocinadores del ciclismo saltaron a los titulares
de todos los medios y ahora el objetivo se concentró
en el Viejo Continente.
La
vuelta adquirió otro sentido, los corredores eran profesionales
y sus sueños se fincaban en alcanzar una prueba en Europa.Herrera,
Parra, Arango y compañía, tomaron la vuelta como un
entrenamiento para luego ir a competir en serio a Europa.
Los pedalistas nacionales aprovecharon la nueva etapa
de la actividad y comenzaron a recibir salarios altísimos,
los presupuestos de los equipos alcanzaron en muchos
casos varios millones de dólares por temporada.
Con
las altas inversiones también llegó la tecnología puesta
ahora al servicio de los escarabajos. De repente los
corredores colombianos entraron a ser considerados en
los comentarios de los especialistas y de muchos entendidos
como los llamados a alcanzar o a pelear títulos importantes
en Europa.
Y aunque no se alcanzó el objetivo de ganar la más grande
las pruebas, el Tour de Francia, Colombia dejó su nombre
en el alma de muchos europeos, pues con sus proezas
hicieron historia en el ciclismo mundial.
Herrera
se coronó campeón de la montaña no sólo en Francia,
sino también en Italia y España, donde ganó la vuelta.
Además, se coronó campeón del Douphiné Liberé. Parra,
por su parte, no sólo consiguió el título del mejor
neoprofesional en el Tour, sino que se convirtió en
el primer latinoamericano en subir al podio de los ganadores
al clasificarse tercero en la general.
Por
su parte, las empresas nacionales comenzaron a explorar
los beneficios económicos y publicitarios de la vuelta.
Así, la corporación financiera Colmena compró los derechos
de la vuelta a la Federación Colombiana de Ciclismo
en principio por tres años, que se convirtieron en doce
hasta 1996.
 |
|
Oliverio
Rincón
|
La
década del 90 trajo también la renovación y en 1989
Oliverio Rincón repitió la hazaña de Niño al ganar la
vuelta en calidad de novato, mientras Álvaro Mejía surgió
como su mejor aliado para reemplazar a la dupla Herrera-Parra
en Europa. Pero el reto fue demasiado alto, y para completar,
ambos fueron contratados por equipos europeos.
La
partida de las grandes figuras al viejo continente para
correr en equipos europeos, propició el surgimiento
de ciclistas de menor renombre que se hicieron protagonistas
de la Vuelta a Colombia, comenzando por Gustavo Wilches,
quien se llevó el trofeo en 1990.
La
última década se convirtió en un periodo de transición
sin grandes nóminas, pues los mejores viajaron a Europa
y allí se pusieron las esperanzas por lo que pudieran
lograr nuestras figuras.
|