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En
1990 tomó la presidencia de la República,
César Gaviria Trujillo, hoy día secretario
de la Organización de Estados Americanos, OEA.
En diálogos con los movimientos guerrilleros,
el liberal consiguió la desmovilización
de la mayor parte del Ejército Popular de Liberación,
EPL, el Partido Revolucionario de los Trabajadores,
PTR, el Quintín Lame y las Milicias.
Un
posible nuevo diálogo con la guerrilla más
antigua del mundo se veía más lejos, luego
de una acción de las Fuerzas Militares que atacaron
el campamento de la Uribe, donde se mantenía
asentado el comando de este movimiento. Corría
el 1991, año en que iniciaba la constituyente.
César
Gaviria adelantó en la ciudad de Caracas (Venezuela)
y posteriormente en Tlaxcala Cravo Norte (México),
diálogos con la Coordinadora Guerrillera (CGSB)
de la que hacían parte las Farc, el Ejército
de Liberación Nacional, ELN, y el Ejército
Popular de Liberación, EPL.
El
gobierno de Gaviria se reunió el 15 de mayo de
1991 con la Columna de la Coordinadora Guerrillera,
para fijar los inicios de un nuevo diálogo de
paz. Como resultado, las partes adelantaron dos nuevos
contactos directos, uno en Caracas, desde el 1 de junio,
y otro en un lugar que no se especificó.
En la fecha fijada se iniciaron los diálogos
en Caracas, allí el gobierno planteó el
estudio de un eventual cese de hostilidades, ratificación
de los protocolos I y II de Ginebra sobre DIH y la posible
participación de la guerrilla en la Asamblea
Constituyente.
El
gobierno planteó cuatro puntos ejes en el diálogo:
el cese de hostilidades, presencia de la guerrilla en
la Asamblea Constituyente, reinserción y desmovilización.
Por
su parte, las Farc propusieron que se les dejara participar
en una de las sesiones de Asamblea, pusieron como tema
fundamental el desmonte del paramilitarismo y del estado
de sitio.
El
desarrollo de los puntos contemplados en la agenda,
fueron interrumpidos en varias oportunidades por múltiples
razones, una de ellas fue motivada por el grupo armado
que no aceptaba el planteamiento de cese al fuego y
la libertad de los secuestrados.
Otra
de las interrupciones fue determinada por el mismo gobierno,
después del intento de asesinato contra el presidente
del Senado de ese entonces, Aurelio Iragorri Hormaza,
del cual salió ileso, pero murieron siete de
sus acompañantes.
El
intento de golpe de Estado en Venezuela y la situación
anormal vivida en ese país, hizo que las partes
decidieran cambiar el sitio de diálogo a Tlaxcala,
México.
El
10 de marzo se reanudó la ronda de conversaciones
en México con la columna guerrillera. Allí
estuvieron presentes varios funcionarios del gobierno,
voceros de los partidos políticos, gremios, sindicatos
y otros estamentos de la vida civil.
En
ese época, varias acciones de violencia y la
muerte de secuestrados que estaban en poder de los grupos
insurgentes que hacían parte de la Coordinadora
Guerrillera, pusieron en dificultades las conversaciones.
Ante ésto, Alfonso Cano, vocero de las Farc,
dijo que la Coordinadora Guerrillera no tenía
una unidad de mando y que cada grupo actuaba por separado.
Esto
genero la exigencia del gobierno de concretar el cese
de hostilidades, condición que no fue aceptada
por la CGSB. Ante la crisis intervino la iglesia católica
que cooperó en el regreso de las partes a la
mesa, pero las actividades de violencia en el país
continuaban.
El
11 de junio el Gobierno declaró oficialmente
cerrado el capítulo de las negociaciones. Este
se convirtió en un tercer intento, que aunque
fallido, dejó en claro que la mejor opción
es la salida negociada.
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