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CULTIVOS CONTAMINANTES

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El aumento de la oferta y la demanda de alucinógenos como la cocaína y la heroína, la injusticia social, la guerra interna que ha padecido Colombia por más de cuatro décadas, la mano de obra barata y los grandes dividendos que este negocio ilegal produce, son algunos de los fenómenos que han provocado el aumento de los cultivos ilícitos en Colombia, que sólo le dejan al país más descomposición social, la preocupante devastación de sus bosques y selvas, y la destrucción de ríos.

La presencia de la marihuana y la coca se hizo más evidente en la década de los años 70, posteriormente llegaría la amapola a finales de los 80 en el Valle del Cauca, para extenderse hacia las partes altas del Tolima, Huila y Cauca. Su incremento fue tan rápido así como arrasador, especialmente en la década del 90 debido al financiamiento de las organizaciones narcotraficantes, que aprovecharon la crisis agrícola, para "consolidar" la actividad de los cultivos ilícitos en el país.

Cortesía Policía Antinarcóticos
El incremento de los cultivos ilícitos trae graves impactos sociales, económicos y ambientales. Este último, reflejado en la erradicación de grandes bosques que afectan y ponen en peligro de extinción especies de flora y fauna.

Datos contemplados en la Dirección Nacional de Estupefacientes, indican que en 1989 los cultivos ilícitos se registraron en 42.400 hectáreas, en 1995 con 50.900 y en 1999 con 105.250. Actualmente y según lo indica la Policía Antinarcóticos, hasta el 2002 la cifra llega a poco más de 135 mil hectáreas de estas siembras.

Impactos ambientales


Cortesía Policía Antinarcóticos
El establecimiento de cultivos ilícitos, por su misma condición de ilegalidad, los obliga a concentrarse dentro de bosques nativos para no ser detectados, situación que afecta los suelos de diversas maneras como la deforestación, erosión, contaminación, eventuales movimientos en masa, modificación de las condiciones del suelo, empobrecimiento y pérdida de nutrientes.

"Un primer paso para sembrar la coca es la remoción de la cobertura vegetal, acompañada de la tala y quema de las zonas que serán cultivadas con estas plantas. Como impacto inmediato de esta acción se da la deforestación con la consecuente destrucción de nichos ecológicos, disminución de la cobertura vegetal, la alteración del régimen de lluvias, la destrucción del paisaje y aumento del gas carbónico (Co2)". "Los Cultivos Ilícitos, Política Mundial y Realidad en Colombia. Defensoría del Pueblo".

A diferencia de países también cultivadores de coca como Perú y Bolivia, que tienen terrenos con un periodo de vida entre 15 y 20 años, Colombia los tiene para tres o cuatro años, lo que significa que la devastación es mayor. Según la Defensoría del Pueblo en su publicación "Los Cultivos Ilícitos", éstos han traído la devastación directa, entre 1974 y 1998, de más de 850 mil hectáreas. Se calcula que para sembrar una hectárea de coca se necesita aproximadamente tumbar cuatro hectáreas de bosque.

"Actualmente en Colombia hay 25 departamentos (de los 32 que tiene el país), con cultivos ilícitos de coca y amapola. Esta última se presenta en seis: Cauca, Nariño, Huila, Tolima, Boyacá, Cesar y Guajira. Hay departamentos como Putumayo y Caquetá que siembran las dos plantas", informó Henry Tibaduiza, Jefe de Erradicación de la Policía Antinarcóticos.

Los suelos de la región amazónica y la orinoquía son los que más presentan cultivos ilícitos, especialmente en el departamento del Caquetá y Putumayo, este último con los mayores cultivos de coca en el mundo.

Cortesía Policía Nacional
"Estas regiones no son agrícolas, porque tienen la capa vegetal mínima. Cuando se hace deforestación y hay quemas, esa capa queda al aire libre, a la libre intervención de la lluvia y el viento; eso produce erosión", aseguró el coronel Henry Tibaduiza.

Como los suelos no son ricos en nutrientes, los cultivadores utilizan más fertilizantes, plaguicidas, entre otros. Estos químicos se filtran en el suelo, mientras que los desechos son vertidos en los ríos, teniendo en cuenta que tanto los laboratorios para el procesamiento de coca como los mismos cultivos se localizan cerca zonas hídricas.

"Se calcula que cada hectárea de coca cultivada (100 m2) requiere para su cuidado y procesamiento de dos toneladas de sustancias químicas al año", agregó el jefe de erradicación de la Policía Antinarcóticos.
Según las cifras que maneja la Policía Antinarcóticos, en Colombia hay 135 mil hectáreas de cultivos ilícitos. "Quiere decir que se necesitarían 270 mil toneladas de sustancias químicas para procesar toda la droga", agregó el coronel Tibaduiza.

Colombia es el único país de la región andino-amazónica donde se aplica la fumigación para controlar los cultivos ilícitos. La estrategia de la fumigación ha tenido polémica, debido a que entidades no gubernamentales, entre otras, como la Defensoría del Pueblo, aseguran que los químicos utilizados en la aspersión también contaminan el medio ambiente: destruye los cultivos de pan coger, produce problemas respiratorios e intoxicación en personas y animales.

Ante las críticas que aún se mantienen, el jefe de erradicación de la Policía Antinarcóticos aseguró que irónicamente los mismos químicos que se usan para la erradicación de cultivos ilícitos, son utilizados por los cultivadores para acabar con la maleza en los mismos cultivos.

Dijo el coronel que "después de la aspersión, los suelos quedan tan estériles que a los ocho días se pueden volver a sembrar coca. No afecta la tierra. La acción del glifosato que utiliza el Estado es absorbida por las hojas. Cuando llega al suelo se descompone y ya no es efectivo, por eso no esteriliza la tierra".

Páramos amapoleros

Cortesía Policía Nacional
La amapola no puede ser cultivada en las mismas condiciones que la coca, por ello, sus siembras se realizan en las cordilleras, especialmente en los páramos, lo que provoca una devastación prácticamente irreversible.

"Es gravísima la deforestación que están haciendo en los páramos. Éstos son bancos de agua y son terrenos de pendientes altas fácilmente erosionables. La contaminación y el agotamiento de las fuentes de agua que sufre el país son altísimos", dijo el coronel Tibaduiza.

"El fenómeno de afectación de los páramos para sembrar amapola y otros cultivos han destruido varias fuentes de agua y amenaza otras, principalmente en el Macizo Colombiano y otras montañas de la cordillera central. El páramo regula las aguas que bajan por las montañas, las recibe, las guarda y las va soltando gota a gota, lo cual garantiza que siempre bajará agua. Al destruirlos, el agua baja sin control arrasando todo a su paso, y cuando no hay agua, no baja nada, por eso desaparecen los caños y quebradas y se modifican los cauces de los ríos tanto en las partes altas y de las bajas". "Los Cultivos Ilícitos, Política Mundial y Realidad en Colombia. Defensoría del Pueblo".

Fuentes:
- Coronel Henry Tibaduiza, Jefe de Erradicación de Cultivos Ilícitos de la Policía Antinarcóticos.
- Los Cultivos Ilícitos, Política Mundial y Realidad en Colombia. Defensoría del Pueblo.
- Los Andes en Peligro. Consecuencias Ambientales del Narcotráfico.
- Cultivos ilícitos y medio ambiente. Ministerio de Medio Ambiente.