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EL
AMBIENTE EN MEDIO DEL CONFLICTO
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El primer atentado al oleoducto
Caño Limón-Coveñas perpetrado en
1986, el rápido crecimiento de los cultivos ilícitos
desde la década del sesenta, de la marihuana en
primera instancia, luego con la coca y finalmente la amapola,
han generado grandes impactos sociales con los que han
convivido ya dos generaciones. El medio ambiente ha sido
una de las principales víctimas, y aunque en su
destrucción también aportan las actividades
lícitas, sí se convierte en una latente
amenaza que no muchos conocen.
La deforestación
y la contaminación causadas por las siembras
ilegales y los derrames de crudo han ido en aumento,
y lo peor, es que su recuperación si no se demora
décadas, sería casi imposible, pues el
mismo problema de orden público causado por el
conflicto armado interno, ha impedido que organismos
del Estado y de las petroleras (en el caso de atentados
a oleoductos) ingresen a los lugares para controlar
y así disminuir las consecuencias ambientales
que puedan causar.
Según un estudio
del Ministerio del Medio Ambiente, 2.600 kilómetros
de ríos y quebradas han recibido el impacto de
derrames de crudo como consecuencia de los atentados
guerrilleros. Asimismo, ceca de 1.600 hectáreas
de ciénagas han sido contaminadas por estas acciones
violentas.
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| Cortesía
Ejercito de Colombia |
Entre
las fuentes de agua amenazadas por los ataques son la
Cuenca del río Arauca, el río Catatumbo,
Magdalena, Tarra, Tibú, Ité y Putumayo,
entre otros.
Documentos
consultados que tratan el daño ambiental por
el derrame de crudo es en primera instancia, la quema
de la flora y fauna, la filtración del hidrocarburo
al suelo y subsuelo hasta contaminar las aguas subterráneas,
luego se seca y se convierte en una película
impermeable que no permite que las aguas lluvias y los
rayos solares den energía a las plantas.
Los atentados
a los oleoductos son perpetrados principalmente por
las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
de Colombia, Farc, y el Ejército de Liberación
Nacional, ELN.
Este tipo de ataques
se convierten en estrategias para distraer la atención
de la Fuerza Pública de lugares de conflicto
y afectar las finanzas de las petroleras que aportan
dinero para el fortalecimiento militar. Hay que recalcar
que la mayoría de las petroleras son norteamericanas,
y en ello, también está el propósito
de afectarlas económicamente.
Cultivos ilícitos
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| Cortesía
Ejercito de Colombia |
La siembra de plantas
como la coca y la amapola causan enormes desastres ecológicos,
el cultivo de la planta y su posterior procesamiento
en laboratorios clandestinos que no cuentan con ningún
control ambiental, provocan la deforestación
de selvas y páramos, además de la contaminación
y la pérdida del agua.
Pero sólo
la producción y el procesamiento de la planta
para convertirla en droga alucinógena no son
responsables del daño ambiental. Su remedio es
materia de debate, pues intereses y posiciones encontradas
de sectores sociales ante la contaminación y
los daños que causan para los humanos, flora
y fauna aún se mantiene. Lo cierto es que por
ahora y los próximos años este tipo de
"erradicación forzada" continuará,
gracias al aval de Estados Unidos, país patrocinador
de las fumigaciones con glifosato.
El interés por
este tema que aunque muchos no crean, afecta a todos
los colombianos y a los habitantes del mundo en general,
pues las reservas biológicas, vitales para preservar
la vida humana se acaban y mueren.
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| Cortesía
Ejercito de Colombia |
Colombia
brilla por no tener una solución certera ni planes
que tengan objetivos claros, lejos del interés
económico, para la recuperación de las
zonas afectadas y encontrar nuevos caminos que permitan
disminuir dichas acciones.
El impacto que tienen
estas acciones ilícitas, y las mismas lícitas,
no afecta sólo las regiones aledañas a
los lugares dónde se realizan estas actividades.
La cadena alimenticia y el normal ciclo ecológico
se altera, se rompe y hasta desaparece, y hay que tener
en cuenta que aunque el humano esté por encima
de todas las especies del mundo, quiera o no, hace parte
de ese sistema, el mismo que está destruyendo.
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