El impacto ambiental de
los cultivos ilícitos no puede medirse sólo
en las hectáreas afectadas. Después de recoger
la planta, ya sea la coca o la amapola, se inicia el proceso
para convertirla en alucinógeno.
La producción de cocaína es un proceso de
tres pasos: de la hoja a la pasta de coca, de la pasta
de coca a la base de coca y, finalmente, de la base de
coca a la cocaína. En cada uno de estos pasos,
los narcotraficantes utilizan grandes cantidades de productos
químicos que posteriormente son arrojados como
desechos en la zona circundante y en ríos.
Cortesía
Policía Nacional
El documento "Los
Cultivos Ilícitos" contempla que hay casos
en donde se
utilizan químicos que son prohibidos en Colombia
e ingresan al país como contrabando. Entre los
químicos que utilizan se encuentran: ácido
sulfúrico, kerosén, carbonato de sodio,
permanganato de potasio, amoníaco, acetona, éter,
ácido clorhídrico, cemento, disolvente,
gasolina, entre otros.
"Los desechos
químicos pueden filtrarse a las aguas subterráneas...
Hacen daño a la fauna y la flora, directa o indirectamente,
por medio de la cadena alimenticia. El contenido del oxígeno
del agua puede reducirse a un punto sofocante para la
vida animal y la turbiedad del agua puede aumentar hasta
bloquearles la luz solar a las plantas. Más aún,
los seres humanos que consuman productos animales o vegetales
provenientes de esta cadena alimenticia contaminada, corren
riesgo de absorber numerosos agentes cancerígenos",
"Los Andes en Peligro. Consecuencias ambientales
del narcotráfico".