Colombia al límite: deuda, déficit y baja inversión ponen presión al próximo presidente
Colombia enfrenta un cambio de gobierno con una economía que muestra avances en pobreza y empleo, pero que sigue marcada por el déficit fiscal.
Colombia enfrenta un cambio de gobierno con una economía que muestra avances en pobreza y empleo, pero que sigue marcada por el déficit fiscal.
Colombia llega a un nuevo ciclo presidencial con un panorama económico mixto. Mientras algunos indicadores sociales muestran mejoras importantes, las finanzas públicas siguen bajo presión y el crecimiento económico avanza a un ritmo moderado. El próximo mandatario heredará una economía que logró evitar una recesión, pero que aún enfrenta desafíos estructurales en materia fiscal, inversión y sostenibilidad de la deuda.
Durante el gobierno de Gustavo Petro, el país experimentó una recuperación gradual tras la crisis provocada por la pandemia. Sin embargo, ese repunte no logró consolidarse en un crecimiento robusto. El producto interno bruto (PIB) creció 2,6 % en 2025, una cifra superior al 1,5 % de 2024, pero aún distante de los niveles alcanzados en 2021 y 2022, cuando la economía registró un fuerte rebote.
Avances sociales que marcan el balance
Uno de los puntos más destacados del actual gobierno ha sido la mejora en indicadores sociales. La inflación, que superaba el 10 % hace cuatro años, logró desacelerarse hasta ubicarse en 5,8 %, aunque recientemente ha mostrado señales de repunte. En paralelo, el desempleo se mantiene en un solo dígito, reflejando cierta estabilidad en el mercado laboral.
En materia de pobreza, en Colombia los avances también son significativos. La pobreza multidimensional, que mide condiciones más allá del ingreso, se redujo hasta el 9,9 %, lo que evidencia mejoras en calidad de vida para una parte de la población. Estos resultados han sido valorados como uno de los principales logros del actual mandato, especialmente en un contexto regional complejo.
Déficit, deuda e inversión: los grandes desafíos
A pesar de estos avances, el frente económico presenta retos importantes. El déficit fiscal continúa siendo una de las principales preocupaciones, con un nivel cercano al 6,4 % del PIB en 2025. Esto refleja un desbalance persistente entre los ingresos del Estado y su gasto, lo que obliga a tomar decisiones complejas en el corto y mediano plazo.
La deuda pública, aunque ha tenido leves reducciones en volumen, mantiene una alta carga en intereses. Actualmente, cerca de un tercio del recaudo tributario se destina al pago de estos compromisos, lo que limita la capacidad del Estado para invertir en otros sectores clave.
Otro punto crítico es la caída de la inversión. Esta pasó de representar el 19 % del PIB a apenas el 16 %, su nivel más bajo en dos décadas. La inversión extranjera directa también ha mostrado señales de debilitamiento, especialmente en sectores estratégicos como el petróleo y la minería, fundamentales para las exportaciones del país.
El Marco Fiscal de Mediano Plazo proyecta que la economía crecerá un 2,6 % en 2026, aunque podría desacelerarse al 2,2 % en 2027. Además, la inflación podría ubicarse alrededor del 6 %, por encima de la meta del Banco de la República, impulsada por factores internacionales y presiones internas.
En este contexto, el próximo gobierno deberá definir cómo equilibrar las finanzas públicas, ya sea mediante ajustes en el gasto, reformas tributarias o nuevas estrategias de crecimiento. La necesidad de cerrar una brecha estimada en 30 billones de pesos se convierte en uno de los principales retos inmediatos.
Colombia entra así en una nueva etapa con una economía que muestra señales de resiliencia, pero también con desafíos estructurales que requerirán decisiones de fondo para garantizar estabilidad y crecimiento sostenible en los próximos años.