Por: Redacción Actualidad • Colombia.com

Rusia acepta que no está en capacidad de producir enormes cantidades de su vacuna

Rusia acepta que no está en capacidad de producir enormes cantidades de su vacuna, la Sputnik V, el orgulloso biológico ruso que gracias al repunte de su aceptación internacional cuenta con enorme demanda.

La vacuna Sputnik, al principio vista con recelo, ha dado muestras de eficacia y es solicitada por varias naciones del mundo. Foto: Twitter @UN
La vacuna Sputnik, al principio vista con recelo, ha dado muestras de eficacia y es solicitada por varias naciones del mundo. Foto: Twitter @UN

Rusia acepta que no está en capacidad de producir enormes cantidades de su vacuna, la Sputnik V, el orgulloso biológico ruso que gracias al repunte de su aceptación internacional cuenta con enorme demanda.

La vacuna rusa Sputnik V fue mirada con recelo desde que hizo su aparición, de hecho, se le tuvo cierto desprecio y su politización fue el sello con el que estuvo marcada desde el anuncio de su producción.

La comunidad científica occidental, en un principio, consideró que la vacuna tan promovida por Vladimir Putin ante el mundo, no podía ofrecer los resultados requeridos para lograr efectividad frente al virus del SARS-CoV-2, esto debido al poco tiempo que se tardaron los equipos científicos rusos en obtenerla.

Sputnik V fue el orgulloso producto de la ciencia rusa, pero varios científicos estadounidenses y británicos se enfrascaron en una carrera de desprestigio contra el biológico, una pelea que alcanzó ribetes diplomáticos y que pareció evocar las viejas épocas de la guerra fría.

Vladimir Putin restó importancia a las críticas y siguió adelante hacia la victoria, pues la V de su nombre significa eso, el triunfo sobre un virus que partió en dos la historia reciente, y que, a pesar del escepticismo, puso a la gran nación de Lenin y Stalin como la primera en obtener un inoculante contra la COVID-19.

La campaña contra la COVID-19 se inició hace meses y los medios europeos y estadounidenses comunicaban que los mismos rusos no deseaban aplicarse la vacuna de su propia nación, incluso, se afirmaba que los mismos equipos médicos la tiraban a la basura, pero mientras tanto, su alto porcentaje de efectividad fue comprobado por equipos científicos trasnacionales, y lo que fue incertidumbre, se convirtió en un impulso de poder para hacer que varias naciones decidieran adquirir el renovado y orgulloso biológico ruso para iniciar la vacunación entre la población.

Las diferentes demoras y trabas de las vacunas de Pfizer y Astra Zeneca frente a su efectividad en las pruebas, sumadas a los problemas de distribución, logística y adquisición, le dieron a la Sputnik V más impulso para llegar a diferentes países del orbe y ha sido tal la demanda, que las mismas autoridades rusas confirmaron que no están en capacidad de producir un enorme número de biológicos que logre satisfacer la demanda actual.

Dmitri Peskov, portavoz del gobierno ruso en el Kremlin, aseguró a los medios que “La demanda de la vacuna rusa en el exterior es realmente alta. Es tan alta que supera considerablemente las capacidades productivas”.

Moscú, la capital de la Federación de Rusia ha vacunado cerca de 600.000 personas demostrando seguridad y eficacia y el proceso en el país continúa avanzando, esperando terminar su plan de inoculación en la población a la par, o más rápido que Europa y los Estados Unidos.

El gobierno ruso ve como única posibilidad para producir la enorme cantidad de vacunas solicitada, establecer convenios con laboratorios internacionales establecidos en diferentes países para producir bajo la figura de patente el biológico, proceso que podría tomar un tiempo, pero que ya varios están dispuestos a iniciar.

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