Lluvias en Ocaña dejan más de 200 familias damnificadas y en alerta por deslizamientos

Fuertes lluvias en Ocaña provocaron el desbordamiento del río Tejo, dejando más de 200 familias afectadas, viviendas destruidas y una alerta activa.

Por: Laura Campo • Colombia.com
Lluvias en Ocaña dejan más de 200 familias damnificadas. Foto: Shutterstock
Lluvias en Ocaña dejan más de 200 familias damnificadas. Foto: Shutterstock

Fuertes lluvias en Ocaña provocaron el desbordamiento del río Tejo, dejando más de 200 familias afectadas, viviendas destruidas y una alerta activa.

Una fuerte temporada de lluvias desató una grave emergencia en Ocaña, Norte de Santander, tras el desbordamiento del río Tejo, que generó una avenida torrencial y dejó a más de 200 familias afectadas en distintos sectores del municipio.

La situación obligó a la administración local a declarar la calamidad pública, luego de que la creciente arrasara viviendas, calles y redes de servicios. De acuerdo con los primeros reportes, al menos diez casas quedaron completamente destruidas, mientras que otras resultaron inundadas con niveles de agua que superaron los dos metros, dejando a su paso lodo, escombros y pérdidas materiales significativas.

El evento se originó en la zona rural, entre los corregimientos Espíritu Santo y Buenavista, donde un deslizamiento bloqueó el paso de una quebrada conectada con el río Tejo. Esto provocó el aumento repentino del caudal y su posterior desbordamiento hacia áreas urbanas, afectando barrios como Primero de Mayo, San Fermín, 20 de Julio y Santa Eudocia, entre otros.

El alcalde Emiro Cañizares Plata explicó que la magnitud de la creciente no se registraba desde hace décadas y advirtió que la emergencia aún no ha terminado. Según indicó, existe un alto riesgo de nuevos deslizamientos debido a la inestabilidad del terreno en las zonas altas, lo que podría generar otra avenida torrencial en caso de nuevas lluvias.

A esta preocupación se suma el impacto en los servicios públicos. La red de gas domiciliario tuvo que ser suspendida por daños en la infraestructura, mientras que el suministro de agua presenta alteraciones, ya que el sistema de captación resultó afectado por la emergencia.

Las autoridades, junto a organismos de socorro, la Policía y el Ejército, trabajan en la remoción de escombros, el drenaje de las aguas y la atención a las familias damnificadas. Sin embargo, el acceso a algunas zonas rurales continúa restringido, lo que dificulta la evaluación completa de los daños.

Desde la Oficina de Gestión del Riesgo también se ha alertado sobre la necesidad de realizar sobrevuelos en la zona donde se originó la emergencia, debido a la presencia de material inestable que podría desencadenar nuevos eventos.

Ante la magnitud de la situación, el municipio solicitó apoyo del Gobierno nacional y departamental, en medio de un panorama más amplio en el que varios municipios de Norte de Santander permanecen en alerta roja por la temporada de lluvias.

Mientras continúan las labores de atención, la comunidad permanece en incertidumbre, enfrentando no solo las pérdidas materiales, sino también el temor de que nuevas lluvias agraven una emergencia que aún no da tregua.