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Colombia.com Bogotá Jue, 15 / Ago / 2019 8:13 am

[OPINIÓN] Los paisas nuevamente "le cierran la boca" a Colombia

La inauguración del Túnel de Oriente es solo un ejemplo del crecimiento que ha tenido Antioquia en los últimos 20 años.

Túnel de Oriente: el nuevo orgullo de los antioqueños. Foto: Twitter
Túnel de Oriente: el nuevo orgullo de los antioqueños. Foto: Twitter

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Este 15 de agosto, los colombianos no tenemos otra opción que ponernos de pie y aplaudir; y para los que tengan sombrero, quitárselo como forma de reconocer el espíritu de grandeza de los antioqueños.

Una vez más, los paisas del nororiente del país han logrado dar una muestra de unión, compromiso y sentido de pertenencia con su región. En el pasado lo hicieron con obras como el sistema Metro de Medellín (metro, tranvía y teleférico), escaleras eléctricas en la Comuna 13 y los Parque Bibliotecas, proyectos que, en este caso, han puesto a Medellín como la ciudad más avanzada del país.

Ahora bien, este título no puede tener un tope, sino por el contrario se debe mantener. Es por esto que los antioqueños ahora nos dan otra bofetada a los habitantes del centro del país con la inauguración del Túnel de Oriente.

Esta construcción (la más larga del país en su categoría) unirá a Medellín con el municipio de Rionegro, a través de 22,3 kilómetros de ruta, en un tiempo récord de 20 minutos. Con todo eso, lo que más impresiona es que la obra se terminó en tan solo ocho años, lo que no se ha podido hacer con el túnel de La Línea, de 8,5 kilómetros, que conectará Armenia con Ibagué y que en diez años aún no se ha podido inaugurar.

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¿Y Bogotá?

Aun así, esta noticia me hace sentir tristeza, no por envidia con los hermanos antioqueños, sino por la triste realidad que vive mi ciudad: Bogotá. Mientras que los paisas han logrado en 20 años escribir toda una historia de avance vial, ambiental y social, en la capital estamos tan acostumbrados a los fracasos, corrupción y desorden humano que la simple inauguración de proyectos como un semáforo inteligente que tiene contador regresivo nos pone felices.

No importa que este tipo de tecnología tenga presencia en el mundo hace décadas, incluso, hace algunos años en algunas ciudades de Colombia, lo celebramos como si tuviéramos lo último en “guarachas”, pues, después de todo, no tenemos nada más por lo cual festejar.

Ya han pasado casi 80 años desde que se mencionó el metro por primera vez en Bogotá (1942), hasta hace algunos meses inauguramos nuestro primer teleférico urbano y aún sufrimos con un sistema de transporte deplorable como TransMilenio.

Así mismo, no hay proyectos serios de préstamo de bicicletas, ni mucho menos un proyecto ambiental estable. El mejor que se tiene se basa en la instalación de canecas para la basura en cada esquina de la ciudad; nada más.

Ante esta realidad, quiero finalizar este escrito con unas sinceras felicitaciones a los antioqueños por este nuevo logro obtenido y aprovecho para enviar un mensaje de advertencia para todos los bogotanos: recordemos que las elecciones son este próximo 27 de octubre. No salgamos a las urnas pensando en la polarización, fanatismo o venganza. No. Esta vez votemos a conciencia, pensando en el crecimiento de la ciudad y no en el del ego de los politiqueros que tanto daño le han hecho a Bogotá.

Miren hacia el Oriente. Antioquia y Medellín son los verdaderos ejemplos a seguir.

Christopher Ramírez - Colombia.com