Plan Patriota 2.0: así funcionará la nueva estrategia militar entre Colombia y Estados Unidos para golpear al crimen

El Gobierno de Abelardo de la Espriella prepara el Plan Patriota 2.0 con Estados Unidos para fortalecer la Fuerza Pública y combatir al crimen.

Por: William Marín • Colombia.com
El Plan Patriota 2.0 apunta a recuperar el territorio nacional. Foto: Interlatin
El Plan Patriota 2.0 apunta a recuperar el territorio nacional. Foto: Interlatin

El Gobierno de Abelardo de la Espriella prepara el Plan Patriota 2.0 con Estados Unidos para fortalecer la Fuerza Pública y combatir al crimen.

El Gobierno de Abelardo de la Espriella prepara una nueva estrategia de seguridad y defensa que tendrá como uno de sus principales pilares la recuperación de la cooperación militar con Estados Unidos. El denominado Plan Patriota 2.0 busca fortalecer las capacidades de la Fuerza Pública, recuperar el control territorial y enfrentar a las estructuras criminales que han ampliado su presencia en distintas regiones del país.

La hoja de ruta, conocida a través de información divulgada por Semana, parte de un diagnóstico según el cual durante los últimos años los grupos armados y organizaciones criminales incrementaron su capacidad y llegaron a reunir cerca de 30.000 integrantes entre disidencias de las Farc, Segunda Marquetalia, ELN y Clan del Golfo, entre otras estructuras.

El nuevo Gobierno plantea que Colombia ya no enfrenta únicamente una confrontación armada tradicional, sino una “guerra híbrida”, marcada por alianzas entre organizaciones criminales, economías ilegales y el uso de nuevas tecnologías para atacar a la Fuerza Pública.

El nuevo enfoque de seguridad del Gobierno de Abelardo

El Plan Patriota 2.0 está concebido como una política de Estado para recuperar capacidades estratégicas y fortalecer la coordinación entre las diferentes instituciones encargadas de la seguridad.

El documento plantea que el éxito de la estrategia dependerá de varios factores:

  • Continuidad de las políticas de seguridad y defensa.
  • Asignación de recursos para fortalecer las capacidades operativas.
  • Mayor cooperación entre las entidades nacionales y territoriales.
  • Fortalecimiento de la cooperación internacional.
  • Respeto de la Constitución, los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario.

El diagnóstico del nuevo Gobierno señala que las estructuras ilegales han establecido alianzas para controlar territorios y explotar actividades como el narcotráfico, la minería ilegal, el secuestro, la extorsión y el homicidio.

A esto se suma el uso de drones, sistemas de comunicación y otras herramientas tecnológicas para realizar inteligencia criminal, ubicar posiciones de la Fuerza Pública y ejecutar ataques.

“La recuperación del control territorial exige integrar inteligencia, investigación criminal, presencia institucional, tecnología y coordinación permanente entre entidades nacionales y territoriales”, señala la hoja de ruta.

Inteligencia, tecnología y cooperación con Estados Unidos

Uno de los componentes centrales del nuevo plan será el fortalecimiento de la relación con Estados Unidos en materia de seguridad.

La estrategia contempla ampliar la cooperación en áreas como inteligencia, entrenamiento, movilidad aérea, interoperabilidad y transferencia tecnológica. El objetivo es que las capacidades de las Fuerzas Militares puedan responder a una amenaza que, según el diagnóstico del Gobierno, se ha vuelto más fragmentada y sofisticada.

Entre los aspectos contemplados aparecen:

  • Inteligencia estratégica y financiera.
  • Ciberdefensa y guerra electrónica.
  • Sistemas antidrones.
  • Comunicaciones militares.
  • Sistemas de vigilancia, reconocimiento e inteligencia.
  • Entrenamiento y formación especializada.
  • Mantenimiento y fortalecimiento de capacidades aéreas.
  • Intercambio de información con países aliados.

Las primeras conversaciones para recomponer esa cooperación comenzaron incluso antes de la posesión presidencial. El 21 de julio de 2026, Jorge Eduardo Mora, entonces ministro de Defensa designado y general en retiro, sostuvo una reunión en Estados Unidos con Joseph Humire para abordar asuntos relacionados con seguridad y lucha contra el narcotráfico.

La hoja de ruta también contempla reforzar la capacidad aérea colombiana, incluyendo el sostenimiento de la flota de helicópteros Black Hawk, en medio de las dificultades que ha afrontado la Fuerza Pública con los helicópteros MI-17.

Una fuente citada por Semana resumió la importancia de esta cooperación al señalar que las alianzas con países socios permiten fortalecer “formación, intercambio de información, mantenimiento, innovación tecnológica e interoperabilidad”.

El Plan Patriota 2.0 apunta a recuperar el territorio

La estrategia también tendrá un componente territorial. El propósito es que las Fuerzas Militares y la Policía puedan coordinar sus capacidades para enfrentar de manera más efectiva a las organizaciones que ejercen control en zonas donde el Estado ha perdido presencia.

Antes de asumir la Presidencia, De la Espriella había designado en la cúpula de la Policía Nacional a los generales Alejandro Barrera y Norberto Mujica, quienes cuentan con experiencia en inteligencia y regresarán al servicio activo.

El plan contempla desarrollar teatros regionales de operaciones, con coordinación entre las autoridades militares, policiales y civiles.

Entre los territorios que aparecen como prioritarios están:

  • Cauca.
  • Norte de Santander.
  • Guaviare.
  • Nariño.
  • Chocó.
  • Arauca.

La estrategia también pone especial atención sobre regiones afectadas por el narcotráfico, los cultivos de coca y la minería ilegal.

Según el diagnóstico incluido en la hoja de ruta, las organizaciones ilegales tendrían presencia o influencia sobre cerca del 36 % del territorio nacional, equivalente a más de 420.000 kilómetros cuadrados.

Más Fuerza Pública y nuevas capacidades contra el crimen

El Gobierno también contempla un programa extraordinario para fortalecer el pie de fuerza y los cuadros de mando de las instituciones encargadas de la seguridad.

La propuesta incluye medidas relacionadas con el bienestar de los uniformados, entrenamiento, liderazgo, salud mental y permanencia dentro de las Fuerzas Militares y la Policía.

En las ciudades, el objetivo será integrar las capacidades de investigación criminal, captura, judicialización y recuperación del control territorial para enfrentar delitos de alto impacto.

Este componente se conecta con la nueva política de seguridad anunciada por De la Espriella desde su posesión, cuando insistió en que las organizaciones criminales tendrán que someterse al ordenamiento jurídico o enfrentar la acción de la Fuerza Pública.

Una nueva etapa en la relación entre Colombia y Estados Unidos

El Plan Patriota 2.0 representa uno de los principales cambios anunciados por el nuevo Gobierno en materia de seguridad internacional.

La administración de De la Espriella considera prioritario recomponer alianzas que, según el diagnóstico presentado por el sector Defensa, se debilitaron durante el Gobierno anterior. En ese escenario, Estados Unidos aparece como un socio estratégico para recuperar capacidades de inteligencia, entrenamiento, tecnología y lucha contra el narcotráfico.

La diferencia frente al primer Plan Patriota estaría precisamente en la naturaleza de la amenaza. Mientras aquella estrategia estuvo marcada por la confrontación contra estructuras armadas con una organización territorial más definida, el nuevo escenario está caracterizado por múltiples grupos criminales, alianzas entre organizaciones ilegales y conexiones transnacionales.

Por eso, el Gobierno pretende combinar Fuerza Pública, inteligencia, tecnología, cooperación internacional y presencia institucional para recuperar territorios y golpear las fuentes de financiación de las organizaciones criminales.

El reto será convertir esta hoja de ruta en una política sostenida que permita recuperar el control territorial sin apartarse del marco constitucional, los derechos humanos y las normas del Derecho Internacional Humanitario.