260 personas bajo los escombros: rescatistas trabajan sin descanso y contra el tiempo luego del terremoto

Los rescatistas que trabajan luego del terremoto, esperan sacar de los escombros a 260 personas antes de que se cumplan 72 horas.

Por: Juan Carlos Garcia Sierra • Colombia.com
Rescatistas colombianos trabajan sin descanso luego del terremoto del lunes 10 de agosto. Foto: EFE
Rescatistas colombianos trabajan sin descanso luego del terremoto del lunes 10 de agosto. Foto: EFE

Los rescatistas que trabajan luego del terremoto, esperan sacar de los escombros a 260 personas antes de que se cumplan 72 horas.

En medio del drama que se padece en las ciudades y poblaciones afectadas por el terremoto que las sacudió sin piedad el pasado lunes, el rescate de personas atrapadas bajo los escombros que realizan los socorristas es símbolo de que la esperanza en que la vida triunfe es el clamor de todos.

Ventana de la vida

La ventana de la vida es el denominado lapso de 72 horas en el que una persona bajo los escombros puede resistir sin recibir alimentos y bebidas, pero en esta emergencia inimaginada y ocasionada por un terremoto, son cerca de 260 las personas que todavía no han podido ser puestas a salvo por los rescatistas, pues todavía se encuentran bajo las paredes y estructuras de lo que antes solía ser su vivienda o lugar de trabajo.

Los rescatistas, equipos articulados de bomberos, Cruz Roja, Defensa Civil, y hasta policías y vecinos voluntarios, trabajan sin descanso para rescatar a las personas que todavía se encuentran atrapados entre las ruinas y escombros que produjo en cientos de edificaciones el terremoto de magnitud 7.4 que, durante casi dos minutos, sacudió la tierra haciendo que casas, edificios y diferentes construcciones se desplomaran como si fuesen castillos de naipes.

Trabajo sin descanso

En Cali, Manizales, Pereira y Quibdó, los rescatistas no tienen descanso porque saben que el tiempo corre en contra y cada segundo cuenta para rescatar con vida a quienes se encuentran bajo los escombros y, aunque el afán es dominante, la llegada de más socorristas, incluidos grupos del exterior, harán que el objetivo se pueda alcanzar.

En varias estructuras colapsadas se tiene la certeza de que hay personas bajo estas con vida; existe comunicación y también se ha logrado, a través de orificios y resquicios, poder hidratarlas, mientras que, en otros casos, apenas golpes y quejidos son la señal de que la vida todavía no se ha apagado.

No existen distingos

Personas de todas las edades y condiciones han sido sacadas de entre los escombros, pues en esta emergencia no hay preferencias. Los rescatistas trabajan con sacrificio sin importar si lo hacen en un barrio de gente acomodada o en uno de gente humilde.

El pedido a guardar silencio es permanente porque un quejido, silbido o arañeo de paredes es clave para determinar si hay alguien con vida, y es razón suficiente para que los rescatistas, apoyados en perros entrenados y equipo especializado, trabajen sin descanso hasta devolver a la vida a quienes la parecen tener perdida.