"Vamos a autorizar el fracking": Abelardo de la Espriella confirmó nueva política ambiental en su discurso

En sus primeras declaraciones como presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella habló de uno de los temas más polémicos en materia ambiental.

Por: Carlos Guevara • Colombia.com
Actualización
Las declaraciones del mandatario tuvieron lugar en el Batallón Pichincha de la ciudad de Cali. Foto: EFE
Las declaraciones del mandatario tuvieron lugar en el Batallón Pichincha de la ciudad de Cali. Foto: EFE

En sus primeras declaraciones como presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella habló de uno de los temas más polémicos en materia ambiental.

El anuncio de Abelardo de la Espriella sobre la autorización del fracking en Colombia abrió nuevamente una discusión que lleva años sobre la mesa, luego de que el nuevo presidente asegurara, durante su primer discurso de investidura en Cali, que su Gobierno permitirá un “fracking responsable y sostenible” siempre que se cumplan los requisitos técnicos. 

La intención, según explicó Abelardo de la Espriella, sería aumentar las reservas nacionales de petróleo y gas. Sin embargo, para quienes viven directamente de los ecosistemas que podrían quedar expuestos a esta actividad, la discusión no termina en cuánto crudo o gas puede sacarse del subsuelo. En regiones de ríos, ciénagas y humedales, pescadores y comunidades locales miran el anuncio con preocupación, pues el agua representa su fuente de trabajo, alimentación y sustento diario.

¿Qué es el fracking?

La fracturación hidráulica consiste en perforar el subsuelo e inyectar grandes cantidades de agua, arena y sustancias químicas a alta presión para liberar hidrocarburos atrapados en formaciones rocosas. Precisamente ahí aparece uno de los principales puntos de preocupación para sus detractores, debido al consumo de agua y a los posibles riesgos de contaminación asociados con la operación.

Durante años, comunidades, organizaciones ambientales y líderes territoriales han cuestionado la posibilidad de aplicar esta técnica en Colombia, pues toca directamente la biodiversidad nacional. El país concentra una enorme variedad de especies y ecosistemas, mientras que los páramos cumplen una función fundamental para el abastecimiento de agua de millones de personas.

Para los sectores que rechazan el fracking, cualquier actividad que pueda comprometer fuentes hídricas debe evaluarse con extrema cautela, porque una afectación ambiental no necesariamente termina cuando deja de operar un pozo.

¿De qué forma se beneficia Colombia con el fracking?

Del otro lado, quienes respaldan la explotación de yacimientos no convencionales sostienen que Colombia necesita ampliar sus reservas de petróleo y gas para fortalecer su seguridad energética y obtener recursos económicos. Esa es justamente la apuesta que plantea el Gobierno de Abelardo de la Espriella, aunque deberá enfrentar un debate ambiental, jurídico y social que está lejos de ser sencillo.

Así, el anuncio presidencial vuelve a poner al fracking en el centro de la discusión nacional. Mientras el Gobierno habla de desarrollo técnico y nuevas reservas, comunidades y defensores ambientales ponen sobre la mesa la interrogante sobre qué ocurriría con el agua y con quienes dependen de ella si la extracción llega a sus territorios.