Caimanes de Barranquilla la 'pecheó' en la Serie de las Américas los Navegantes del Magallanes

El equipo de Caimanes, que representaba al país en la Serie de las Américas, cayó de manera insólita luego de tener una ventaja de 9 a 1.

Por: Carlos Guevara • Colombia.com
Actualización
El conjunto barranquillero llegaba con aire en la camiseta luego de su campeonato nacional ante Tigres de Cartagena. Foto: Twitter @caimanesLPB
El conjunto barranquillero llegaba con aire en la camiseta luego de su campeonato nacional ante Tigres de Cartagena. Foto: Twitter @caimanesLPB

El equipo de Caimanes, que representaba al país en la Serie de las Américas, cayó de manera insólita luego de tener una ventaja de 9 a 1.

En una noche que parecía escrita para celebrar y terminar con sonrisas, el desenlace terminó dejando un sabor difícil de digerir, de esos que cuestan procesar, luego de que la novena de Caimanes dejara escapar la final de la Serie de las Américas en Caracas frente a Magallanes, un resultado que terminó marcando conversación y debate porque, siendo claros y reiterativos, se tenía prácticamente en la mano y aun así se desvaneció. 

Desde el arranque mismo del compromiso, Caimanes mostró dominio. En el primer episodio la ofensiva funcionó con soltura, conectando imparables y castigando el montículo rival hasta pasar todo el orden al bate. Fueron cinco anotaciones tempranas que, sumadas a la solidez inicial del abridor, transmitían esa sensación de control, de tranquilidad, de manejo del contexto. Esa inercia continuó en los siguientes capítulos, con carreras que ampliaron la diferencia hasta situar la pizarra en un 1-9 que, para muchos, parecía sentencia anticipada.

Sin embargo, el béisbol tiene esos giros inesperados, esos cambios que se producen de a poco y sin avisar. El conjunto venezolano empezó a reaccionar, primero descontando, luego aprovechando errores defensivos y momentos de desconcentración.

En el tramo final llegó lo más complejo, con corredores en circulación y presión creciente, los fallos en defensa resultaron determinantes. Un par de equivocaciones permitieron a los locales igualar el marcador y, posteriormente, concretar la remontada definitiva.

Esa octava entrada, particularmente movida y desordenada, terminó siendo el punto de quiebre que inclinó el título hacia el otro lado. De dominar con comodidad se pasó a resistir sin margen, y finalmente a ver cómo el trofeo cambiaba de manos.

El contexto añade otra capa al análisis, porque se trataba de una nueva oportunidad internacional para la organización colombiana de Caimanes, que ya había transitado experiencias diversas en torneos regionales. Esta final representaba, de alguna manera, la ocasión para reafirmar protagonismo, pero el cierre dejó enseñanzas duras que seguramente se revisarán con detenimiento en lo que sigue.

Así quedó una historia que empezó con contundencia y terminó en desconcierto, con esa sensación repetida de lo que pudo ser y no fue. Un juego que evidenció la fortaleza ofensiva inicial, sí, pero también la necesidad de sostener concentración y ejecución hasta el último out, porque en escenarios de este nivel, en fin, cualquier detalle, cualquier descuido, termina marcando el desenlace.