Universidades y colegios de Colombia se topan con ciertos obstáculos tras el aumento del salario mínimo

Universidades públicas y privadas enfrentan la necesidad de ajustar sus tarifas tras el aumento de salario en Colombia.

Por: Camila Méndez Sastoque • Colombia.com
Universidades se ajustan a las tarifas de aumento para que el golpe no sea tan fuerte para las familias. Foto: Shutterstock Daniel Hoz
Universidades se ajustan a las tarifas de aumento para que el golpe no sea tan fuerte para las familias. Foto: Shutterstock Daniel Hoz

Universidades públicas y privadas enfrentan la necesidad de ajustar sus tarifas tras el aumento de salario en Colombia.

Iniciando el año 2026 los colombianos recibieron la noticia del aumento del salario, una noticia que sigue generando debate desde diferentes sectores, sin embargo, el sector educativo de Colombia enfrenta desafíos significativos que afectarán tanto a instituciones como a estudiantes y sus familias.

¿Cómo afecta el aumento del salario en Colombia a la educación?

Para este año las matrículas escolares y universitarias también han subido de precio como todos los años, pero por la situación actual, el aumento fue de aproximadamente 5,10%, lo cual puede generar una menor demanda y aplazamiento de estudios por falta de recursos. 

Las familias de escasos recursos claramente son las más afectadas frente a esta situación, pues deben reorganizar sus presupuestos o buscar alternativas para garantizar el acceso a derechos fundamentales como la educación y la vivienda. Actualmente, las universidades privadas cuentan con un valor de matrícula elevado y en muchas situaciones familias de escasos recursos y hasta de estratos medios empiezan a ver dificultades en la financiación para cubrir cada pago.

Esta situación genera preocupación en las universidades y también en los colegios, pues es importante recordar que, en Colombia, acceder a la educación superior sigue siendo un privilegio y se lleva intenta romper esta brecha con cientos de proyectos y ayudas financieras. Según la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE (2024), solo el 36% de los jóvenes entre 17 y 21 años cursa educación superior.

En ciudades capitales la cobertura alcanza el 42,6%, mientras que en zonas rurales apenas llega al 16,3%. En departamentos como Vichada, Vaupés y Guainía, menos del 8% de los jóvenes logra llegar a la universidad.

“El primer impacto está en la falta de sincronía entre el aumento del salario mínimo y la definición del valor de las matrículas, que se calcula con base en el IPC y debe reportarse con anticipación al Ministerio de Educación. En las instituciones educativas estos costos no pueden trasladarse al usuario final, por lo que deben ser asumidos internamente”, explicó Ángela María Merchán Basabe, rectora de la Fundación Universitaria Los Libertadores.

Ahora, las instituciones tienen la necesidad de priorizar el funcionamiento básico, pero esto reduce la posibilidad de invertir en iniciativas estratégicas que resultan clave para garantizar calidad educativa, pertinencia territorial y equidad en el acceso. Las universidades pueden actualizarse en todos los sentidos e impulsar la innovación académica, iniciativas sociales y demás que apoyen la continuidad de los estudiantes.