Trump autoriza petróleo a Cuba, pero impone condiciones para frenar al régimen
La administración de Trump permitirá transacciones de petróleo para Cuba bajo licencias que evitan que el Gobierno de la isla se beneficie.
La administración de Trump permitirá transacciones de petróleo para Cuba bajo licencias que evitan que el Gobierno de la isla se beneficie.
El presidente Donald Trump dio vía libre a una política de licencias que permitirá la comercialización de petróleo venezolano a Cuba, aunque con límites claros: el combustible no podrá favorecer a entidades asociadas al Gobierno cubano ni a sus fuerzas armadas.
El comunicado fue oficializado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, que informó que las exportaciones solo serán autorizadas si están enfocadas al sector privado o a actividades de carácter humanitario. Las operaciones deberán asegurar que el petróleo llegue a ciudadanos y empresas independientes, y no a instituciones controladas por el Estado.
La decisión simboliza un movimiento parcial frente a la política previa de presión que Washington había aplicado para detener el suministro energético a la isla. Las alertas de sanciones y aranceles contra países que darán crudo a Cuba redujeron los despachos y profundizaron la crisis eléctrica en el país caribeño.
Cuba requiere importar la mayor parte del combustible que consume para sostener su sistema eléctrico. Con una producción local reducida, la disminución de envíos externos derivó en apagones prolongados y en una de las etapas más dificiles para su infraestructura energética en años recientes.
Tras el arresto de Nicolás Maduro, Estados Unidos tomo un papel importante en la supervisión del crudo venezolano en el mercado internacional. Según la Casa Blanca, el petróleo que será para Cuba será comercializado bajo rigurosos mecanismos de control y trazabilidad.
Desde La Habana, el gobierno de Miguel Díaz Canel enfrenta el dilema de mejorar la crisis energética mientras mantiene dificultades diplomáticas con Washington. En paralelo, actores como Rusia han revisado posibles apoyos alternativos para el suministro de combustible.
Aunque la nueva autorización abre una puerta restringida al flujo de petróleo, el mensaje político es contundente: Estados Unidos permitirá el abastecimiento solo bajo sus condiciones que, según la administración Trump, prioricen a la población y no fortalezcan al aparato estatal cubano.
Con esta decisión, Trump busca enviar un doble mensaje: aliviar parcialmente la crisis energética que golpea a la población cubana, pero sin ceder terreno político frente al Gobierno de la isla. La jugada refuerza la estrategia de presión selectiva de Trump, quien mantiene el control sobre el flujo de crudo como herramienta de negociación y como señal de que cualquier flexibilización dependerá de condiciones impuestas desde Washington.