Trump endurece su ofensiva comercial con arancel global máximo permitido
Analistas internacionales observan si la ofensiva arancelaria de Trump se consolida o vuelve a modificarse en el corto plazo.
Analistas internacionales observan si la ofensiva arancelaria de Trump se consolida o vuelve a modificarse en el corto plazo.
El presidente Trump anunció un aumento inmediato del arancel global del 10% al 15%, desafiando el reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos que invalidó parte de su estrategia comercial sustentada en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).
El mandatario hizo el anuncio a través de Truth Social, donde calificó la decisión judicial como "ridícula, mal redactada y extraordinariamente antiestadounidense" y confirmó que recurrirá a otra base legal para sostener su política arancelaria.
Nuevo soporte legal para los aranceles
Tras el revés judicial, Trump optó por respaldar sus medidas en la Ley de Comercio de 1974. Bajo ese marco firmó el viernes 20 de febrero una orden ejecutiva para imponer un arancel temporal del 10% a todas las importaciones, argumentando que busca "abordar problemas fundamentales de pagos internacionales" y "reequilibrar" las relaciones comerciales.
Sin embargo, apenas un día después elevó la tasa al 15%, el máximo permitido por esa normativa, lo que confirma su intención de intensificar la presión comercial global.
El economista Sergio Ocampo, profesor de la Universidad de Western Ontario y doctor por la Universidad de Minnesota, explicó a France 24 que “estos aranceles están motivados en la ley por una necesidad de controlar la balanza de pagos y, por tanto, no pueden ser usados en contra de un país en concreto o aplicarse específicamente sobre un producto, sino que deben ser de acción amplia”.
La jugada jurídica tras el fallo
La decisión de la Corte se dio en una votación de 6 contra 3 que concluyó que la IEEPA “no autoriza al presidente a imponer aranceles”. Frente a esto, Trump sostuvo que su nueva estrategia es "plenamente permitida y legalmente probada", apoyándose en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974.
Dicha norma otorga al presidente facultades temporales para restringir importaciones cuando existan “graves problemas de pagos internacionales”, una herramienta diseñada para escenarios macroeconómicos críticos como déficits persistentes o riesgo de depreciación del dólar.
Según Ocampo, es "muy improbable que la Corte Suprema anule las nuevas medidas tomadas por la Administración", ya que ahora están sustentadas en estatutos que sí conceden esa facultad al Ejecutivo, aunque de forma más limitada.
Límites y duración de la medida
La ley establece que este tipo de aranceles solo puede aplicarse por un máximo de 150 días. Para extenderlos más allá de ese periodo, Trump necesitaría aprobación del Congreso.
Durante ese lapso, el presidente puede suspender, modificar o eliminar las tarifas en cualquier momento, una práctica habitual en su estrategia comercial, caracterizada por ajustes rápidos y negociaciones posteriores.
Un antecedente fue la escalada arancelaria con China, que llegó a niveles de hasta 145% antes de reducirse temporalmente tras un acuerdo bilateral. Otros socios comerciales como México, Reino Unido y la Unión Europea también han renegociado tarifas con Washington, aunque persisten dudas sobre la estabilidad de esos acuerdos.
Mensaje político y económico
En su publicación, Trump aseguró que múltiples países han estado "estafando" a Estados Unidos durante décadas “sin represalia”, justificando así la necesidad de endurecer su política comercial.
El mandatario prevé anunciar en los próximos meses nuevos aranceles que sean "legalmente permisibles", dentro de lo que describe como un proceso “extraordinariamente exitoso” para fortalecer la economía estadounidense y redefinir sus relaciones comerciales globales.
La decisión abre un nuevo capítulo de tensión institucional y económica, con implicaciones tanto jurídicas como comerciales, mientras analistas y socios internacionales observan si la ofensiva arancelaria de Trump se consolida o vuelve a modificarse en el corto plazo.