¿Se acabó el fútbol como lo conocemos? Polémica en el Mundial 2026 tras la expulsión a Miguel Almirón
El '10' del combinado guaraní recibió la tarjeta roja en el Mundial por taparse la boca en medio de la discusión con uno de sus rivales.
El '10' del combinado guaraní recibió la tarjeta roja en el Mundial por taparse la boca en medio de la discusión con uno de sus rivales.
Paraguay terminó celebrando una victoria valiosa frente a Turquía en la segunda jornada del Mundial de 2026, pero el triunfo no logró esconder del todo el inconformismo que quedó instalado dentro de la delegación guaraní por una de las decisiones arbitrales más comentadas de las últimas horas.
Mientras los tres puntos acercan a la 'Albirroja' a la siguiente ronda del torneo, buena parte de las conversaciones posteriores al compromiso giraron alrededor de la expulsión de Miguel Almirón y de las declaraciones de su entrenador, Gustavo Alfaro.
Miguel Almiron was shown a straight red card after covering his mouth while directing comments at an opponent, an offense that falls under FIFA's new anti-abuse regulations introduced for this tournament. 🟥#WorldCup pic.twitter.com/q9QNk9ryKV
— DAZN Football (@DAZNFootball) June 20, 2026
Lo llamativo del asunto es que Paraguay tuvo que afrontar toda la segunda mitad con un hombre menos y aun así consiguió sostener la ventaja para quedarse con un resultado que puede terminar siendo determinante en sus aspiraciones mundialistas. Sin embargo, más allá del esfuerzo colectivo y de la capacidad para resistir la presión rival, el foco terminó apuntando hacia una norma nueva en el Mundial.
La acción ocurrió en los minutos finales del primer tiempo. En medio de una discusión con el defensor turco Mert Müldür, Miguel Almirón se cubrió la boca mientras intercambiaba palabras con su adversario. Lo que para muchos parecía un gesto habitual dentro de cualquier partido de fútbol terminó convirtiéndose en una tarjeta roja directa. La medida, conocida popularmente por algunos sectores como la “Ley Prestianni”, castiga precisamente ese comportamiento al considerar que impide la transparencia de los intercambios verbales entre jugadores.
Terminada la contienda, Gustavo Alfaro no ocultó su molestia. Aunque evitó confrontaciones directas, dejó frases que rápidamente captaron la atención de medios y aficionados. El técnico argentino manifestó que siente que el fútbol actual está atravesando una transformación difícil de asimilar para quienes han vivido este deporte durante décadas.
El entrenador también dejó entrever que Paraguay terminó recibiendo una aplicación rigurosa y estricta de cada apartado del reglamento. En su análisis, el deseo no pasa por recibir beneficios, sino por competir en igualdad de condiciones y que los partidos se definan exclusivamente por lo que ocurra con la pelota en movimiento. Sus palabras, por supuesto, encontraron eco entre numerosos aficionados paraguayos que consideran excesiva la sanción impuesta a Almirón.
Lejos de señalar a su futbolista como responsable de la situación, Alfaro decidió respaldarlo públicamente. Apenas finalizó el encuentro buscó transmitirle tranquilidad y le dejó claro que no debía cargar con ningún sentimiento de culpa. De hecho, el seleccionador considera que aquella expulsión terminó fortaleciendo el compromiso del grupo dentro del terreno de juego.
Y es que, curiosamente, el episodio pareció despertar una reacción colectiva en Paraguay. Con un jugador menos, el equipo multiplicó esfuerzos, defendió cada balón como si fuera el último y logró conservar una ventaja que hoy lo deja muy bien posicionado en el Mundial.

