La cara humana del nuevo presidente

Miércoles, 07 / Ago / 2002
 
Colombia.com
“La noche del día de la elección (voy a confesar) no sentí júbilo, pasé de una angustia a otra, pasé de la angustia de los votos a la de cumplirle al país, la verdad que lo que siento es un profundo compromiso porque sí, las elecciones se ganaron, pero con los problemas sociales y económicos del país, hay que ganarlas todos los días con un buen gobierno, quiero compenetrar todas las energías para hacer un gobierno que sea útil para la patria”.

Así dijo sentirse el presidente Álvaro Uribe en una entrevista exclusiva que el nuevo mandatario concedió a la cadena radial Caracol, en donde el lado político no fue el protagonista; sus anécdotas de juventud y su perfil humano fueron los temas a tratar durante la entrevista.

Sus hijos Tomás y Jerónimo, sus papás Laura y Alberto, su amor por el campo y el intenso patriotismo que flotan en cada una de sus palabras, son aquellas cosas que le hacen temblar la voz al nuevo mandatario conocido como uno de los templados y radicales de los últimos años.

“Qué hubo hombre, no se vaya a equivocar”, dijo Uribe que serían las palabras de su papá si estuviera vivo y presenciara su etapa ahora como presidente de la República. “Mi mamá me diría: ‘¿se siente preparado para quedar con la conciencia tranquila después de la presidencia?”.

Y es que sus padres fueron fuertes influencia en el temperamento y ritmo de trabajo de este paisa que dice no haber heredado la fortaleza de su padre. “De él nunca escuché qué era pereza o el cansancio”. Aún así, desde el momento en que fue elegido por los colombianos, su labor ha sido fuerte, pues desde ese entonces, ha realizado tres consejos con sus ministros, además de una rápida, pero exhaustiva gira internacional por Europa y América.

Su mamá trabajó fuertemente en defensa de las mujeres y de su participación en la política, fue concejala en el departamento de Antioquia y Uribe recuerda haber ido a trabajar de la mano de ella cuando era un niño.

La inclinación política que desde joven su familia le cultivó además de la rectitud de su padre, hizo de Álvaro Uribe un hombre tozudo. “Soy tozudo, pero me encanta cuando me dan una buena idea y empiezo a procesarla”, dice.
Confesó que su esposa Lina María Moreno, es una mujer que aunque no se crea, “es mandoncita... pero yo la dejo... Yo lo único que compro son mis zapatos, mis corbatas y mis sombreros, pero el resto lo compra ella”, agregó.

Se describe como un hombre “recio, templado, agrio, aburridor y mal calculador... no sé jugar ajedrez y me corcharía sólo con el nombre de las fichas”.

Y aunque no sabe cómo se mueven las fichas en un tablero de ajedrez, sí ha tenido que ser muy calculador con la designación de su equipo de trabajo para los próximos cuatro años.

Una de esas elecciones, por cierto muy polémica fue la de su ministro del Interior y de Justicia, Fernando Londoño, quien fue el tema de los medios de comunicación por varias semanas, por su conflicto judicial con unas acciones adquiridas a Invercolsa.

“¿Por qué seleccioné a Londoño? Yo no he conocido ni he sido amigo íntimo de Fernando Londoño. He conocido su trabajo como periodista, de sus condiciones como jurista, además, se identifica con mis ideas. Para reducir el estado burocrático es necesario de una lógica y él es la persona con las condiciones profesionales para hacerlo”.

El nuevo mandatario colombiano manifestó que lo saca de casillas el no cumplir con las promesas, el no dejar las cosas bien hechas y no esforzarse por dejarlas en las mejores condiciones. Indudablemente obstáculos que tendrá que superar a partir de ya, como el nuevo mandatario de los colombianos.
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