Inteligencia artificial pone en jaque los derechos de autor en Colombia: expertos alertan

Avance de la inteligencia artificial plantea nuevos interrogantes sobre el uso de obras protegidas, la piratería digital y la propiedad de contenidos.

Por: Laura Campo • Colombia.com
La IA puede cambiar las reglas de la propiedad intelectual. Foto: Shutterstock
La IA puede cambiar las reglas de la propiedad intelectual. Foto: Shutterstock

Avance de la inteligencia artificial plantea nuevos interrogantes sobre el uso de obras protegidas, la piratería digital y la propiedad de contenidos.

El crecimiento de la inteligencia artificial está abriendo un nuevo frente de discusión en Colombia, cómo proteger los derechos de autores y creadores cuando las herramientas digitales pueden analizar, transformar y producir contenidos en cuestión de segundos.

La abogada especializada en propiedad intelectual Karina Vence Peláez advirtió que el país todavía tiene vacíos normativos frente a algunos de los escenarios que plantea esta tecnología. La preocupación aumenta por la posibilidad de que sistemas de IA utilicen contenidos protegidos para su entrenamiento y posteriormente produzcan materiales que incorporen características de obras existentes.

El problema no se limita a la copia tradicional. La automatización permite reproducir y distribuir grandes cantidades de contenido con una velocidad que dificulta establecer quién es responsable y hasta dónde llega el uso legítimo de una creación.

El reto de proteger a los creadores frente a la IA

Uno de los sectores que podría enfrentar mayores consecuencias es el relacionado con las industrias culturales. Escritores, artistas, productores y creadores independientes dependen de sus obras como fuente de ingresos y pueden verse afectados cuando una herramienta reproduce estilos, estructuras o fragmentos de contenidos previamente desarrollados.

Para Vence Peláez, Colombia necesita fortalecer sus mecanismos de vigilancia y protección digital para responder a formas de piratería que ya no necesariamente requieren una intervención humana directa. El desafío consiste en diferenciar entre el aprovechamiento permitido de la tecnología y las prácticas que vulneran derechos de autor.

A esto se suma otra pregunta que todavía genera debate: ¿quién posee los derechos sobre una obra producida mediante inteligencia artificial? La discusión también involucra la posibilidad de comercializar esos contenidos y determinar quién tendría responsabilidad si el resultado incorpora elementos pertenecientes a terceros.

La falta de reglas precisas genera incertidumbre tanto para los usuarios como para empresas y desarrolladores que incorporan IA en procesos creativos. Al mismo tiempo, establecer controles demasiado estrictos podría terminar frenando nuevas aplicaciones tecnológicas y limitar la innovación.

El escenario plantea, por tanto, un desafío que va más allá del ámbito jurídico. La propiedad intelectual también representa un componente económico para sectores que dependen del conocimiento, la creatividad y la generación de contenidos.