Actualización: Mié, 01 / Feb / 2012 11:34 am
Miércoles, 01 / Feb / 2012

¿Atrapada en una relación yoyó?

¿Lo dejáis y volvéis cada dos por tres? ¡Cuidado! Puedes estar inmersa en una relación de pareja "yoyó". Te ayudamos a bajarte de esa montaña rusa emocional.

¿Atrapada en una relación yoyó?
"Mi novio y yo rompíamos cada dos por tres. Los mismos problemas surgían cada vez con mayor frecuencia, hasta que prácticamente pasábamos un mes juntos y otro separados…”.

Este es el testimonio de Carlota (25 años) que tuvo una “relación yoyó” que la dejó emocionalmente destrozada. “Cada bajón después de haberme vuelto a ilusionar me dejaba hecha polvo. Engordé 10 kilos, no salía, rendía poco en el trabajo…”.

Visto desde fuera parece evidente, ¿no? Lo de Carlota y su novio no funcionaba, por eso el que arrastrara durante tanto tiempo una relación de pareja muerta parece increíble. Pero, ¡ojo con juzgarla! Este tipo de dinámica sentimental on/off es muy frecuente. Una encuesta de Cosmo revela que el 59% de vosotras ha tenido alguna vez una relación de pareja así.

Y si echas un vistazo a nuestra galería "Parejas famosas y relaciones yoyó" y ves la cantidad de caras famosas que se han apuntado al campeonato de yoyó te darás cuenta de que mujeres estupendas, con belleza, éxito, dinero y poder también han caído en ello. ¿Por qué lo hacemos? ¿Cómo podemos evitarlo? Para que el porcentaje de “Carlotas” sea menor en la próxima encuesta, hemos acudido a nuestra psicóloga para que nos ayude a bajarnos (o a no montarnos nunca) en esta montaña rusa emocional.

 
La Disneylandia del amor
Evidentemente, un poco de conflicto puede darle emoción a la relación pero... “Algunas parejas se enganchan a las reconciliaciones”, advierte nuestra psicóloga Mónica Rodríguez, “y eso puede indicar que no son capaces de avanzar hacia el siguiente nivel de intimidad”. El mecanismo es sencillo: para evitar pasar a la siguiente fase de la relación de pareja, la montan y vuelven a la casilla cero. De paso, perpetúan la emoción de los primeros tiempos de una pareja.

Una tensión emocional y sexual que engancha, claro que sí, pero que tiene graves consecuencias tanto para ti como para la relación. “Vivir con esa tensión emocional no es sano”, dice Mónica. “Los reproches, como nunca se solucionan, acaban pasando factura sobre tu autoestima, lo que te puede suponer una depresión”.

Efectos colaterales
Pero en una situación así, tú no eres la única que se resiente. A tu entorno también le pasa factura. Carlota nos lo cuenta: “Llegó un momento en que mi mejor amiga me dijo que hiciera lo que me diera la gana pero que no le volviera a contar nada la próxima vez que estuviera de bajón”.

Mónica explica su reacción: “Cada vez que acudes a esa persona, le das información que le hace juzgar tu situación y a tu pareja. Cuando estáis bien, exiges que no tengan un juicio sobre lo que haces”.

 Mientras subes y bajas en la montaña rusa de tu relación de pareja, tu mundo se desmorona. ¿Por qué? “El desgaste emocional que crea una relación así es muy peligroso”, advierte Mónica Rodríguez, “Requiere toda tu energía y tu tiempo, y no atiendes al resto de los aspectos de tu vida”. Así que ¡recobra el control!

 
¡Me quiero bajar!
Sé sincera contigo misma. Vuestra relación ya no es una montaña rusa, es una monótona noria que no para de dar vueltas sin ir a ninguna parte. “Este tipo de ansiedad emocional puede acabar bloqueándote”, advierte la psicóloga, “creando tu inmovilización”.

Ponte el chip práctico, soluciona las típicas cosas (quién se queda con qué) y deja de verle. Te costará trabajo, sí. Ya lo dice Carlota, “Uf, tienes que echar mano de tu fuerza de voluntad.

¡Y cuesta!”. Mantente activa, motívate con retos, haz cosas nuevas… Descubre quién eres. Pero si crees que has creado una dependencia hacia esa persona y no consigues remontar, lo mejor que puedes hacer es consultar a un especialista.