Actualización: Mié, 09 / Abr / 2014 10:50 am
Miércoles, 09 / Abr / 2014

Qué es lo que ahuyenta a un posible amor

Archivado en Sexualidad

De repente llega a tu vida alguien que te moviliza lo suficiente como para despertarte deseos de armar algo de a dos.  No dejes que el entusiasmo te haga perder la cabeza… y a la potencial pareja.

Qué es lo que ahuyenta a un posible amor

 Hay actitudes que ahuyentan a cualquier hombre o mujer. Más aún si ambos recién se están conociendo. Estas son algunas de las conductas que harán que cualquier enamorado potencial ponga pies en polvorosa.

- No preguntes demasiado. Los básicos, por supuesto que sí, pero nadie tiene ganas de ser sometido a un interrogatorio policial. Es lógico que quieras saber el estado civil de la persona que estás conociendo, pero de ahí a preguntarle cuánto gana en su trabajo, por ejemplo, hay un largo trecho.

- No bombardees con  mensajes. Ni con SMS ni con Whatsapp ni con chats ni con nada. A nadie le gusta sentirse acorralado. El intercambio ha de ser fluido y, para que esto ocurra, es importante que los tiempos de ambos confluyan.

- No seas reiterativo/a.  Lo que digas, preguntes o hagas, que sea una sola vez. Si la otra persona está en condiciones – o desea – registrar tu acción o tu dicho, lo hará. El silencio también habla.

- Evita la desesperación.  Si estás soñando con casarte de blanco, tener cinco hijos o irte con a esa persona a vivir a una montaña, evita remarcarlo en las primeras citas.

- Paso a paso: si recién lo/la conoces, no te “instales” en territorio ajeno con tus pertenencias. Nadie se cree ya los olvidos de cepillos de dientes y demás. Si no te invitan, no invadas.

- Evita hablar del pasado. Reserva tu catálogo de historias sentimentales para tu diario íntimo. Si la relación se afianza, podrán ambos ir conociéndose y confiándose más cosas.

- No lo/la atosigues intentando meterlo/a en tu mundo de golpe. Las presentaciones familiares, amigos, etcétera, deben ir dándose de manera gradual, como todo en esta incipiente relación.

- No exageres tus virtudes.  Hemos hablado hasta el hartazgo de ser auténtico. No hace falta que “infles” tus bondades. Quien te quiera, te querrá por lo que eres, no por lo que exageres.