Actualización: Mié, 28 / Ago / 2019 3:44 pm
Colombia.com Bogotá Lun, 26 / Ago / 2019 10:30 pm

¿Cómo salí de la tusa que creí jamás iba a superar?

Una de las etapas más grises en la vida de las personas, suele ser la famosa tusa.

¿Cómo salir de un desamor?
Decir "adiós" difícilmente, será fácil. Foto: Shutterstock

Hace unos años me topé con una persona que removió muchos sentimientos y me hizo sentir que estaba enamorada desde el dedo gordo de mi pie, hasta el cuero cabelludo, es decir, “totalmente tragada”, pero el idilio no duró mucho, pues después de un año de constante devenir, todo llegó a su fin. Y sí, hay que admitirlo, en gran parte por mi culpa: La inestabilidad emocional y la falta de compromiso nos llevaron a eso.

Llegó a mí la famosa melancolía, la indecisión, las ganas de buscarla y el desaliento que deja un amor después que decide partir, pero lo chistoso en medio de todo ello, era que la decisión la había tomado yo. Sin embargo, no dejaba de doler.

Aunque no lo crean, me buscó y, pese a que yo la extrañaba, rechacé su oferta de volver por el famoso y halagado orgullo que daña tanto y construye tan poco.

Después de un año de haber terminado, me enteré de que tenía un nuevo “tinieblo” y ese sí que fue el acabóse, pues no hay nada más difícil que haberse hecho el fuerte y fingir que todo se superó rápido para después estrellarse con la realidad: Una relación fallida.

¿Qué hice? Buscarla. ¡Que descaro! Pero sí, la busqué y como diría el chavo: “Con el rabo entre las piernas”.

Rogué, mendigué, supliqué, lloré, hice pataleta de ahogada y nada sirvió más que dejarla ir. Duré dos años en cerrar un ciclo que el karma no quería que clausurara de la noche a la mañana, en conclusión, todo en esta vida se paga.

Moraleja: Si terminas una relación lo primero que debes hacer es darte el tiempo de superar, de vivir el duelo, de llorar y salir con la cara en alto. Segundo, no busques. Después de que hayas dejado todo atrás te será más fácil el no mendigar amor.

¿Cómo logré salir de la “tusa”?

1. Como nos seguíamos hablando, decidí cortar cualquier comunicación que tuviésemos. Por mi bien y por el de su nueva relación.

Esto no significa que la haya eliminado de todas las redes, solo me armé de fuerza de voluntad y dejé de husmear su perfil. (Esto en algunas personas, no funciona. En ese caso, es mejor eliminar, no importa que te digan inmaduro/a, primero estás tú).

2. Decidí perdonarme, porque como cualquier otro ser humano, cometí mil errores y este, considero que es el paso más difícil. Uno siempre se culpa de todo, pero una relación es de dos, así que también deberás perdonar las mentiras, las “metidas de pata”, la indiferencia y demás actos de tu ex.

3. Después, acepté la pérdida. Sin más remedio y con cada vez menos dolor, abrí los ojos ante la realidad y pude hacerle frente al olvido y posible fantasma que pasé a ser en la vida de ella. Con el pasar de los días, dejé de recordarla tan seguido.

4. Me dediqué a pasar el tiempo como más me gustaba: Estudiando, con amistades y asistiendo a uno que otro encuentro con personas nuevas.

Sí, quemé cartas, boté peluches, borré fotos y plasmé todo en un papel que, con el tiempo, también resultó en la hoguera de mis sentimientos.

5. Aprendí a ver lo positivo: Dejé de castigarme, culparme y ahogarme en el pasado. De esa forma pude darle paso a los buenos recuerdos y al hecho de ser cada vez mejor. Aprendí de mis errores y le di gracias a su memoria por enseñarme tanto.

6. Finalmente, y después de sentirme mucho mejor, llegó alguien más. No tuve la necesidad de buscar y aunque con esa nueva persona tampoco funcionó, pude ofrecerle mi mejor versión.

Atreverse a superar recordando los buenos momentos, es de valientes. Por eso, no dejes que la culpa ni el rencor te aten a tu pasado, deja fluir cada situación y ten en cuenta que, al cerrar cada capítulo, lo importante es que aprendas de tus errores y que de las cenizas de un fuego pasado surja un mejor ser humano.

Juliana Palomino - Colombia.com