¿Por qué los gatos caen de pie? La ciencia finalmente reveló el misterio detrás de esta increíble habilidad
Durante años fue un misterio. Ahora la ciencia explicó por qué los gatos casi siempre caen de pie, incluso cuando caen desde alturas inesperadas.
Durante años fue un misterio. Ahora la ciencia explicó por qué los gatos casi siempre caen de pie, incluso cuando caen desde alturas inesperadas.
Los gatos son animales sumamente curiosos y llamativos. Además de sus personalidades particulares, cuentan con habilidades que, hasta hace poco, no habían podido ser explicadas por la ciencia. Una de las más sorprendentes es su capacidad de caer de pie incluso desde grandes alturas.
Muchos se preguntan cuál es la razón por la cual los gatos tienen esta fascinante habilidad. Según un estudio reciente, llevado a cabo por un equipo de investigadores de la Universidad de Yamaguchi, en Japón, la clave estaría en la columna flexible.
Las conclusiones del estudio fueron publicadas en la revista The Anatomical Record, donde los científicos señalaron que los gatos tienen una columna vertebral única que les permite rotar distintas partes de su cuerpo en direcciones opuestas.
La investigación se llevó a cabo estudiando los cuerpos de cinco gatos fallecidos, cuyos cuerpos fueron donados a la ciencia para analizar su fisiología. Los especialistas retiraron cuidadosamente las columnas manteniendo intactos los ligamentos y los discos intervertebrales, y posteriormente las dividieron en dos regiones: la torácica y la lumbar.
Ambas partes de las columnas fueron puestas en un dispositivo que aplicaba fuerzas de torsión para analizar cómo respondían al giro. Fue así como se dieron cuenta de que la región torácica era tres veces más flexible que la lumbar. Esta característica sería la responsable del giro en el aire que dan los gatos para caer siempre de pie.
Otras razones de esta habilidad
Otros estudios han señalado que los felinos tienen un oído interno más desarrollado que otras especies, el cual juega un papel clave en esta habilidad. Allí se ubica un sistema vestibular que funciona como un “sensor de equilibrio”, el cual permite al cerebro saber qué está arriba, qué está abajo y en qué dirección se mueve el cuerpo.
En ese sentido, cuando un gato comienza a caer, el oído interno detecta el cambio de posición, el cerebro procesa la orientación respecto a la gravedad, y posteriormente el cuerpo activa automáticamente el reflejo de enderezamiento.
Cabe destacar que aunque se cree que los gatos siempre caen de pie, esta afirmación no es del todo cierta, ya que hay situaciones en las que el instinto puede fallar, como en caídas desde poca altura, en gatitos muy pequeños, cuando existen problemas en el oído interno o cuando existen condiciones extremas como gravedad cero.
Por otro lado, el hecho de que caigan de pie no garantiza que no pueda haber lesiones, incluso si caen en cuatro patas. Según un estudio realizado con 1.125 gatos que sufrieron caídas, más del 90 % presentó algún tipo de lesión.