Popayán,
la capital del Cuaca, no sólo se ha distinguido
como la ciudad universitaria, también se destaca
por la devoción de sus habitantes. Es una de
las ciudades que cuenta con mayor número de iglesias,
construidas en su mayoría durante los siglos
XVII y XVIII. Sus construcciones se caracterizan por
los interiores llenos de trabajos de imaginería
y talla de excelente calidad, hermosas pinturas y vitrales
y sobresalientes trabajos de platería en sus
altares y sagrarios.
Cabe resaltar que la Unesco declaró en el 2001
las procesiones de Popayán como Patrimonio Oral
e Inmaterial de la Humanidad. Además es la primera
manifestación cultural del mundo en recibir esta
declaratoria.
Para
completar las celebraciones de esta semana también
por esta época se celebra en Popayán el
Festival de Música Religiosa, que congrega grupos
musicales de este género, provenientes de varios
países.
Lo
que hace diferente esta celebración de otras
son sus personajes que reflejan la cultura payanesa.
El primer personaje que aparece durante las procesiones
es el barrendero que con su escoba despeja la calle
de "basuras y pecados" para que pase el Señor.
El
monaguillo abre el desfile procesional al sonido de
su fugaz campanilleo, envuelto en las nubes de incienso
que el mismo expande perfumando el ambiente. A su vez
el alumbrante, que es el protagonista de la peregrinación,
porta los cirios penitenciales llevando la llama de
la fe de Cristo.
Por
otro lado el carguero es quien soporta sobre sus hombros
el peso de los pasos, convirtiéndose en el personaje
central de la Semana Santa. Lo más llamativo
de este personaje es su ropa. Usa una túnica
de penitente, ceñido con un paño de color
blanco y un cordón o cíngulo. También
tiene el "capirote" que cubre su cabeza. Complementa
el vestido las "alpargatas", una especie de
sandalias de cabuya y pabilo, sujetas al pie con cintas
oscuras, y la "Alcayata", que es una horquilla
de hierro que portan los cargueros empleadas para soportar
el peso del mismo durante las paradas que se realizan
en desarrollo del recorrido.
El
Moquero es el encargado de limpiar el "moco"
de las velas que iluminan cada una de las imágenes
de los pasos. Con el esta la Sahumadora, la figura femenina
de las procesiones, vestida con el traje típico
de la región, que lleva incienso en su pebetero
encendido, mientras acompaña algunos de los pasos
principales del desfile.
El
toque moderno lo impone el regidor vestido de impecable
frac y finos guantes blancos, porta una delgada cruz
de madera indicativa de la dignidad de su tarea, de
la nobleza de su rango espiritual y de la severa majestad
de su cargo: mantener el orden y despejar la calle y
por último están los músicos de
la Orquesta y el Coro que son los encargados de entonar
cánticos religiosos en alabanza al Señor.
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