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Elkin-to
volante de Rueda
En
la pila bautismal sus padres
sentenciaron su nombre: Elkin
Antonio Murillo Amor. Y tal
vez desde ese momento, este
paisa -nacido en Medellín
el 10 de junio de 1978- sabía
que caminaría por la
vida en guayos y detrás
de un balón.
Murillo
fue el mejor de Colombia en
el partido frente a los peruanos,
el pasado 31 de marzo por las
eliminatorias al mundial Alemania
2006. Rápido, desequilibrante,
punzante en el área contraria.
Pero lo mejor del colombiano
es que demostró que los
años traen experiencia.
Su
carrera como jugador profesional
de fútbol comenzó
en Deportes Quindío,
donde con su metro setenta de
estatura desbordó y engañó
rivales. Luego pasó al
equipo rojo de su tierra, Independiente
Medellín, y después
al Deportivo Cali. Allí
en el cuadro azucarero sobresalió
y conformó una gran pareja
de ataque con Giovanni Hernández.
Sin
embargo, Murillo fue señalado
como un jugador indisciplinado,
conflictivo e intermitente en
su rendimiento. Nadie dudaba
de sus capacidades, pero lo
que hacía con la cabeza
y los pies, lo borraba con su
mala imagen.
La
situación llegó
al punto que al final del año
pasado sacó el pasaporte
y se fue para Liga Deportiva
Universitaria de Quito, donde
se ha convertido en figura y
se nota que ha madurado.
Murillo,
quien participó en varios
combinados nacionales, siempre
bajo el mando del técnico
Francisco Maturana, fue la pieza
clave del esquema que el estratega
nacional Reinaldo Rueda propuso
frente a Perú.
Murillo
fue el quinto volante de Rueda.
Fue lo que siempre debe ser:
un jugador con personalidad,
entrega y sacrificio. Capaz
de recuperar el balón
en el área propia para
correr con ella más de
sesenta metros. Ojalá
haya grabado el choque de esa
noche, porque así lo
necesita Colombia
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