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Frankie
Oviedo Oviedo: una historia
americana
En
el juego de la Selección
Colombia frente a Perú
apereció su cabeza para
sellar el segundo gol de la
victoria. Allí, los incas
sintieron en su propio estadio
el poder ofensivo de este volante
de creación procedente
de Cali, Valle del Cauca.
Su
registro notarial marca el 21
de septiembre de 1973 como la
fecha de nacimiento. Frankie
Oviedo Oviedo inició
en el fútbol como la
mayoría de nuestros jugadores:
por la pasión en la sangre,
y por necesidad.
Participó
en todas las Selecciones departamentales
y sus condiciones las mostró
por primera vez en Boca Junior
de Cali. Con mucho trabajo en
la semana y con gambetas a rumbas
y parrandas, Frankie logró
alcanzar el sueño de
ser un profesional en el equipo
escarlata de la sultana del
Valle, en América de
Cali.
En
los diablos rojos
el volante de segunda línea
explotó sus cualidades
y las convirtió en virtudes:
excelente cambio de ritmo, precisión
en los pases, desborde por las
bandas, remate de media distancia
y un potente cabezazo.
Luego
de alcanzar títulos en
Colombia con América
y un breve paso por Deportes
Quindío, su talento desbordó
las fronteras nacionales. Tomó
un avión rumbo al norte
del continente, bajó
en México y se puso la
camiseta de otro América,
las águilas,
América de México.
Pero
el flaco Oviedo
no se conformó con estar
en la línea titular,
se concentró en aumentar
su nivel y su objetivo se volcó
hacia la Selección Colombia.
Con
1.83 metros de estatura y 70
kilogramos de peso fue llamado
al país para las Eliminatorias
al Mundial Japón-Corea
2002 por el técnico de
turno, Luis Augusto García.
La memoria del balón
lo trae a la mente de la afición
tricolor con un cabezazo que
igualó el juego frente
a Argentina en Bogotá.
Sin
embargo, esa triste noche Colombia
sucumbió 3-1. Y Frankie
fue borrado del proceso mundialista.
Ahora,
el actual entrenador del combinado
nacional, Reinaldo Rueda, en
busca de enderezar el difícil
camino al mundial de Alemania
2006 ha recurrido al caleño
de 30 años, a su experiencia
internacional, a su profesionalismo,
y claro, a sus características
dentro del campo.
Por
ahora, Frankie no ha decepcionado,
sabe que este proceso es su
última oportunidad para
brillar con la camiseta amarilla,
y terminar con gloria una historia
americana.
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