Por: Christopher Ramírez - Twitter: @otrocachaco • Colombia.com

Opinión: Colombia, el país que prefiere invertir en guerra que en la ciencia

¿Qué innovación se le puede pedir a un país en dónde el Gobierno prevalece las armas sobre la ciencia cuando de repartir el dinero se trata?

La ciencia es parte fundamental de un país. Foto: Pixabay
La ciencia es parte fundamental de un país. Foto: Pixabay

¿Qué innovación se le puede pedir a un país en dónde el Gobierno prevalece las armas sobre la ciencia cuando de repartir el dinero se trata?

El pasado 19 de octubre, el Congreso de la República aprobó en pleno el que será el Presupuesto nacional para el año 2021. Increíblemente, tanto la Cámara de Representantes como el Senado, acordaron, de forma unánime, el proyecto de ley liderado por el uribismo y que no deberá pasar por una conciliación entre ambas entidades, sino que ya puede ir directamente a la sanción por parte del presidente Iván Duque, para que finalmente se convierta en ley.

Así, según lo informado por María del Rosario Guerra, senadora del Centro Democrático y ponente del proyecto, ya es casi un hecho que para el próximo año el Presupuesto General de la Nación (PGN) será de 331,9 billones de pesos, un poco más de 40 billones (271,7 billones de pesos) que el acordado para este 2020.

Armas, sí; ciencia, no

Ahora bien, aún duele que, aunque haya un incremento, este no sea repartido de forma inteligente entre los verdaderos sectores que ayudan a crecer a un país. Sí, la educación será el ítem que mayor presupuesto se llevará en 2021 (47 billones de pesos), lo cual, aunque no alivia la deuda histórica con este sector, que aún exige y necesita al menos el doble de lo presupuestado, se convierte en una batalla ganada por el estudiantado y los docentes públicos en el país.

Sin embargo, personalmente, aún duele que sea la Defensa, y más durante un episodio de posconflicto, la que se quedé con el segundo presupuesto más grande del PGN (39 billones de pesos), cuatro billones más que la Salud (35 billones de pesos), la cual debería tener ciertos privilegios sobre el presupuesto público del próximo año, teniendo en cuenta la situación sanitaria por la que está pasando el país.

Pero, estas son cosas que ya ni sorprenden en Colombia. Lo que sí genera escozor y un poco de ira, es que, para el actual Gobierno, y aún para el cuerpo legislativo, sean más importantes las Fuerzas Armadas (que alimentan el negocio de la guerra), que alimentar de forma sustancial y generosa la Ciencia y la Innovación en el país. 

Y es que, ojo con este dato, la cartera de Ciencia y Tecnología en Colombia no recibirá ni un billón de pesos para su funcionamiento. En total, y ocupando el último puesto en la lista del PGN, aparece este sector con un presupuesto de tan solo 413 mil millones de pesos; una miseria si se tiene en cuenta que es la investigación es la que ayuda a surgir a una nación, no el uso indiscriminado de las armas, como ya se tiene por costumbre en este país.

Además, hay que ver que otros sectores como la Cultura (507 mil millones de pesos) y Deporte (739 mil millones de pesos), tampoco es que cuenten con mucho dinero para poder desarrollar y fortalecer a los artistas y atletas del futuro. ¡Ah, pero eso sí! Título, medalla o premio que ganen los colombianos, el Gobierno lo celebra como propio y se ufana de “ayudar e impulsar” el talento colombiano.

No, con esos presupuestos, no. Dar esas migajas es un acto de irrespeto e hipocresía con las personas que sacan la cara y enaltecen el nombre del país.

Sin inversión

Bueno, y una cosa más: sobre el papel, este incremento del 22,16 % del PGN para 2021 es un logro del gobierno de Iván Duque, teniendo en cuenta que el país se prepara para afrontar el resurgir económico tras la crisis que ha generado la pandemia de la COVID19, en casi todos los sectores productivos de la sociedad colombiana. Sin embargo, en la realidad no todo es color de rosa, pues, la totalidad de ese dinero no se proyectará inicialmente para la inversión al interior del territorio colombiano, sino que la mayoría se destinará en meros procesos de funcionamiento y en la deuda pública del país.

“De los 314 billones de pesos del Presupuesto General de la Nación para el 2021 (…) 184,9 billones irán a gastos de funcionamiento, 70,5 billones a intereses y amortización de la deuda pública y 58,5 billones a inversión”, explicó el Departamento Nacional de Planeación (DNP), en Twitter.

Es decir, además de que la ciencia, la innovación, la tecnología, la cultura y el deporte no son apoyados de la forma en que deben serlo, parte de las migajas que se les dan ni siquiera serán invertidas, sino que se destinarán a que las entidades adscritas a estos sectores al menos puedan sobrevivir y cubrir los gastos que la corrupción ha dejado a través de la historia. Ya si se puede apoyar al talento humano, con más migajas, sería una ganancia.

Entonces, ¿de qué sirve invertir en la educación cuando la Ciencia, la Innovación y el Arte como base de esta, no tiene los recursos para surgir?