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Colombia.com Bogotá Mar, 09 / Jul / 2019 9:24 am

Colombia celebra 100 años de la coronación de la Virgen de Chiquinquirá

El 9 de julio de 1919 se coronó de forma oficial a la Virgen de Chiquinquirá, por decreto del entonces Sumo Pontífice de la Iglesia Católica, Pío X.

Colombia celebra 100 años de la coronación de la Virgen de Chiquinquirá
Desfile con la pintura de la Virgen de Chiquinquirá, durante los festejos por el centenario de su coronación. Foto: Twitter

Este martes 9 de julio se celebran los 100 años de la coronación de la Virgen de Chiquinquirá, ‘Patrona de Colombia’ (nombre otorgado por el papa Pío VII, en 1829). Este mismo día, pero en 1919, y tras el decreto de canonización firmado por el papa Pío X, se anunciaba de forma divina el nombramiento de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá como protectora absoluta de nuestro país.

En aquella fecha, el Monseñor Eduardo Maldonado Calvo fue el designado para colocar las dos coronas, una sobre la cabeza de la Virgen y la otra sobre la del Niño. “Así como hoy os coronamos en la tierra, así merezcamos ser coronados en el cielo”, fueron las célebres palabras de Maldonado.

Herencia española

Sin embargo, la historia de la 'Patrona de Colombia' no se reduce a cien años, sino a varios siglos. Tal y como lo dicta la tradición, a mediados del siglo XVI, fue don Antonio de Santana, encargado de la encomienda (encomendero) de la Corona española en Suta y Chiquinquirá, quien ideó la pintura.

Al ser don Antonio el responsable de adoctrinar a los indígenas en el cristianismo, era él quien también debía escoger las decoraciones e imágenes con las cuales recordar la importancia de la Iglesia en la Colonia. Así, fue él quien encomendó al español Alonso de Narváez para que realizara una pintura de la siempre venerada Virgen del Rosario. La imagen sería el adorno principal en la capilla de Suta.

Según la página oficial del Opus Dei (una prelatura personal de la Iglesia Católica), al ser el lienzo “más ancho que largo”, don Antonio optó por no dejar la pintura de la virgen en solitario, sino que ordenó acompañarla por las imágenes de San Andrés Apóstol y San Antonio de Padua.

Con el tiempo, el cuadro fue perdiendo belleza debido a las malas condiciones presentes en la iglesia. Es por esto que, para 1578, la pintura ya se encontraba arrumada en uno de los cuartos de la capilla de Chiquinquirá, pueblo al que se trasladó la esposa de don Antonio, tras la muerte de su marido.

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La más hermosa

Ahora bien, la tradición religiosa no se fundamenta en esta pobre llegada de la Virgen a Chiquinquirá, sino en el acto piadoso que mostró María Ramos, una sevillana recién llegada a la Colonia de la Nueva Granada. A su llegada, en 1586, Ramos vio belleza en la obra que años antes había realizado Alonso de Narváez. Fue por esto que la mujer decidió no solo recuperar la maltratada capilla sino reservar el mejor lugar de ésta para colgar la pintura, que conservaba aún los maltratos sufridos durante el tiempo.

Pero, el momento del milagro llegaría a finales de ese año: el 26 de diciembre, día en el que María vio la "Gloria de Dios” en el lugar. Cuentan que antes de salir de la capilla, Isabel, una mujer indígena que entraba al lugar le señalaba afanosamente a María el cuadro. “Mire, mire, señora”, le decía la mujer.

María al girar no pudo creer lo que veía: un hermoso resplandor cubría la Virgen, así como los colores y detalles propios del día en el que se pintó. La escena era maravillosa.

Desde ese momento, la Virgen de Chiquinquirá inició el camino hacia la eternidad.

Cabe recordar que el Santuario de la 'Patrona de Colombia' también es de relevancia en el mundo católico, gracias a que en 1927 fue catalogado como Basílica por el papa Pío XI.

Redacción Actualidad - Colombia.com