Defensoría del Pueblo revela alarmante cifra. Foto: Twitter @DefensoriaCol
Defensoria del Pueblo. Foto: Twitter @DefensoriaCol
Un informe de la Defensoría del Pueblo revela que seis de cada diez mujeres periodistas han vivido violencia de género en sus entornos laborales.
El pronunciamiento de la Defensoría del Pueblo volvió a poner sobre la mesa una realidad que durante años ha sido difícil de dimensionar en Colombia. Según la entidad, la violencia de género dentro del ejercicio periodístico no es un hecho aislado, sino una situación recurrente que afecta a una gran parte de las mujeres que trabajan en medios de comunicación.
Las cifras presentadas son contundentes: seis de cada diez periodistas han vivido algún tipo de violencia en su entorno laboral. Este dato, más allá de ser un número, refleja experiencias que muchas veces no se hacen visibles de inmediato. De hecho, una proporción aún mayor asegura conocer casos similares dentro de sus espacios de trabajo, lo que refuerza la idea de que se trata de un fenómeno extendido.
El informe se da en un momento en el que diferentes denuncias por presunto acoso han generado atención pública y han obligado a varias instituciones a pronunciarse. Sin embargo, desde la Defensoría se insiste en que estos episodios no pueden entenderse de manera individual, ya que hacen parte de una dinámica más amplia en la que influyen factores como el poder, la jerarquía y la falta de mecanismos efectivos de protección.
Uno de los aspectos que más preocupa es el contexto en el que ocurren estos hechos. En muchos casos, las personas señaladas ocupan posiciones relevantes dentro de las organizaciones, lo que puede generar un desequilibrio que dificulta cualquier intento de denuncia. Esta situación, sumada a la incertidumbre laboral, hace que muchas mujeres opten por guardar silencio.
Frente a esto, la entidad también hizo un llamado a cambiar la forma en la que se interpretan los tiempos de las denuncias. Señaló que no todas las víctimas hablan de inmediato, no por falta de gravedad en lo ocurrido, sino por las condiciones que enfrentan. El miedo a perder oportunidades, a ser señaladas o a no recibir respaldo institucional sigue siendo una constante.
Además, se advirtió sobre las reacciones que suelen surgir cuando estos casos se hacen públicos. Cuestionamientos hacia las denunciantes o dudas sobre su credibilidad pueden terminar afectando no solo a quien habla, sino también a otras personas que podrían estar atravesando situaciones similares.
Como respuesta, la Defensoría ha planteado el fortalecimiento de sus canales de atención, especialmente en aquellos casos donde existe una relación de poder. La intención es ofrecer acompañamiento integral y generar confianza en los procesos, evitando que las víctimas se enfrenten solas a escenarios complejos.
Aunque reconoce que se han dado algunos pasos desde distintas instituciones, la entidad considera que aún hay un largo camino por recorrer. La clave, según su postura, está en pasar de los discursos a las acciones concretas que permitan transformar los entornos laborales.
Este nuevo llamado no solo busca visibilizar el problema, sino también impulsar cambios que garanticen condiciones más seguras. En un momento en el que cada vez más voces se están sumando, el reto será que esa visibilidad se traduzca en soluciones reales dentro del ejercicio del periodismo.