La Nueva EPS queda en el limbo y dispara alarmas en el sistema de salud
La Nueva EPS enfrenta un escenario de incertidumbre tras el vencimiento de su intervención, sin claridad sobre su dirección ni decisiones oficiales.
La Nueva EPS enfrenta un escenario de incertidumbre tras el vencimiento de su intervención, sin claridad sobre su dirección ni decisiones oficiales.
La Nueva EPS atraviesa un momento crítico marcado por la incertidumbre, luego de que el pasado 3 de abril de 2026 se venciera la medida de intervención impuesta por la Superintendencia Nacional de Salud sin que, hasta ahora, exista un pronunciamiento oficial sobre su continuidad.
La situación se complejiza aún más con la salida del agente interventor Luis Óscar Gálvez, quien dejó de ejercer sus funciones al cumplirse el plazo establecido. Desde entonces, no hay claridad pública sobre quién asumió el control de la entidad, lo que ha generado inquietud tanto en el ámbito político como en el sector salud.
Este vacío ha llevado a que la EPS más grande del país quede en una especie de limbo administrativo, mientras millones de afiliados permanecen a la expectativa de decisiones que garanticen la estabilidad en la prestación de los servicios. La ausencia de información concreta ha encendido las alarmas sobre el impacto que esta situación podría tener en la atención de los usuarios.
La intervención, que inició en abril de 2024 como una medida para enfrentar problemas financieros y operativos, incluía la toma de posesión de bienes y la administración forzosa de la entidad. Aunque fue prorrogada en varias ocasiones, su vigencia llegó a su fin sin que se conociera una decisión oficial que extendiera el proceso.
Expertos advierten que la falta de una determinación oportuna por parte de la Superintendencia de Salud podría afectar la confianza en el sistema, al tratarse de una entidad clave para la cobertura nacional. En este caso, la decisión recaería en la superintendente ad hoc, Luz María Múnera, designada específicamente para manejar la situación de la Nueva EPS.
Mientras tanto, desde distintos sectores han surgido cuestionamientos sobre si la entidad continúa operando sin una dirección formal o si existe alguna figura ejerciendo funciones sin respaldo administrativo claro. Estas dudas aumentan la preocupación sobre la gobernabilidad interna de la EPS.
El contexto no es menor. La Nueva EPS concentra una de las mayores poblaciones de afiliados en Colombia, por lo que cualquier inestabilidad en su administración podría tener efectos directos en la entrega de medicamentos, la atención médica y la gestión de recursos.
Además, el escenario revive las críticas sobre los desafíos estructurales del sistema de salud en el país, especialmente en lo relacionado con la supervisión y control de las entidades promotoras de salud.
Por ahora, el país permanece a la espera de una decisión oficial que defina el futuro de la intervención y aclare quién está al mando de la entidad. Entre tanto, la incertidumbre sigue marcando el rumbo de una EPS que resulta clave para millones de colombianos.