Opinión: El día sin IVA, una trampa para tontos

Nos 'tumbaron' por partida doble si los comercios subieron sus precios y aún así no van a pagar IVA.

Actualización Dom, 05 / Jul / 2020 9:10 am

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Día sin IVA. Foto: Twitter @r0v_binz/@elirreverentei1

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Nos 'tumbaron' por partida doble si los comercios subieron sus precios y aún así no van a pagar IVA.

Las ideas y opiniones expresadas en esta publicación son las del autor y no necesariamente reflejan la opinión ni posición de Colombia.com

En un verdadero dolor de cabeza se ha convertido para muchos colombianos la realización del día sin IVA en nuestro país. Una medida que más allá de lo publicitada que ha sido por los comercios y el mismo Gobierno, termina afectando directa e indirectamente a los consumidores que cayeron en la trampa de comprar en estos días.

Mi opinión sobre dicha iniciativa recae más en los efectos económicos de la jornada, que lejos de ser aquel beneficio planteado por el Gobierno para favorecer a los consumidores, se convirtió en la excusa perfecta para que los grandes comercios suban precios, incrementen su margen de ganancia por producto y sigan atropellando a los compradores con los tiempos de espera.

Primera trampa: el incremento en los precios de los productos fue visible desde algunos días previos a la jornada del 19 de junio. Productos tecnológicos y electrodomésticos evidenciaron incrementos, curiosamente, cercanos al 19 %, lo que con la reducción del IVA los dejaba en el mismo precio inicial o incluso más costosos. Eso fue denunciado en redes y la Superintendencia de Industria y Comercio anunció investigaciones. Aun así estos productos no han bajado de precio ni lo harán por lo menos mientras no se cumpla con la tercera jornada sin IVA programada para el 19 de julio. ¡Ah comerciantes tan aviones!

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Luego tenemos la segunda trampa, la ilusión de un precio más bajo. La medida expedida por el gobierno nacional señala que la medida solo es efectiva para pagos electrónicos con tarjeta débito o crédito, lo que tiene sus luces y sombras si por ejemplo planteamos un escenario con pago a crédito, donde el supuesto descuento al precio final termina pagándose con creces en los intereses del pago a cuotas. Acá no solo ganan los comerciantes sino también las entidades financieras que siempre buscan cualquier oportunidad para lucrarse. La pésima educación financiera también juega en nuestra contra.

Tercera trampa, pague primero y reciba después. La Superintendencia de Industria y Comercio ya registraba numerosas quejas contra cadenas comerciales como Falabella por sus demoras en la entrega de productos adquiridos por sus portales virtuales. Ahora, tras la decisión de que productos de tecnología y electrodomésticos sean adquiridos exclusivamente de manera virtual se da pie para que sigan abusando de los consumidores con tiempos de entrega risibles que ojo, en algunos casos ni siquiera son avisados a la hora de la compra. 

Esta problemática se ve agravada en la medida en que los comercios, en busca de mayores ganancias, siguen vendiendo sin tener en cuenta sus inventarios, lo que a final de cuentas termina afectando a los usuarios que se ven entre la espada y la pared, pedir la devolución de su dinero que se traduce en 15 días más de espera o seguir en la incertidumbre de esperar un producto del que tampoco tienen la certeza de que llegue en buen estado.

Cuarta trampa, estado del producto y daños en el mismo. Nunca he sido un adepto a las compras electrónicas porque me gusta revisar lo que compro, ensayarlo y decidir si es o no lo que realmente busco. Algunos casos recientes me han dado la razón.

En Twitter los usuarios han denunciado recurrentemente problemas con productos que llegan defectuosos. Además de lo molesto que es esperar algo con ansias para que llegue dañado, las líneas de atención (que nunca atienden) y las demoras para una respuesta clara son una mezcla fácil para caer en el desespero y en el ‘pin poneo’ de las grandes superficies.

La ñapa: el Gobierno buscaba beneficiar a los consumidores con precios más bajos. Si los grandes comercios no bajaron precios y de igual manera no van a pagar el IVA en sus declaraciones tributarias, todo se resume en que nos tumbaron por partida doble porque esos recursos que dejan de ser percibidos por la nación no podrán ser invertidos en las necesidades que tanto prosperan en Colombia. Y pues ya, solo era eso, una trampa para tontos.

Alejandro Poveda Colombia.com Dom, 05 / Jul / 2020 8:41 am

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